INTRODUCCI"N I?! superimperialismo de Michael Hudson es uno de los libros ms iiuipoi'tantes de este siglo. Es la primera obra que sintetiza la forma rati k:ni mente distinta que ha asumido el imperialismo capitalista desde que I .rnin escribi sobre l. Lenin crea que el imperialismo de su poca haba de ser la etapa final del capitalismo. Hudson demuestra que Lenin estaba equivocado, que ms all del imperialismo torpe y brutal de hace sesenta nflon se agazapaba una forma mucho ms ambiciosa y mucho ms refinada de imperialismo: el imperialismo capitalista de Estado de la era nortenmcrlcana. La tesis de Hudson es que, en el caso norteamericano, el capital finantlero gubernamental ha suplantado como fuerza dominante en la esfera internacional al capital financiero privado. El demuesra que esta subordinucin del capital financiero del sector privado ha sido una poltica constente y persistente de los Estados Unidos, seguida por todos los gobiernos y apoyada por todos los congresos, desde 1914. El objetivo del capital financiero gubernamental estadounidense en sus operaciones en la esfera Internacional ha sido, simplemente, el de lograr el dominio universal de kin Estados Unidos sobre el resto de los pases capitalistas. Y ha logrado ente objetivo. El Dr. Hudson documenta plenamente la existencia actual de un conjunto de instituciones internacionales en las esferas monetarias, del desarrollo y del comercio que corresponden a las necesidades del sistema poricarnericano, al cual se hallan sujetos todos los dems pases capitalistus, y a travs de las cuales se ha destruido prcticamente su independencia. Una parte de esta poltica imperial despus de ambas guerras mun dudes, afirma Hudson, ha sido el reforzamiento financiero de los recien-tes enemigos de los Estados Unidos con el especfico propsito de lograr rl debilitamiento de los recientes aliados. Un fin calculado ha sido la nl racin de Inglaterra con el propsito de destruir el sistema de prefetroclas del imperio britnico en el comercio ultramarino que se inter La Estrategia Econmica del Imperio Norteamericana EL MAS IMPORTANTE ESTUDIO MUNDIAL DEL IMPERIALISMO DESDE LENIN TERENCE McCARTHY Michael Hudson DOPESA En 1949, los Estados Unidos guardaban en sus arcas las tres cuartas parles del oro mundial; en 1960 se habla convertido en nacin deudora. Sin embargo, los Estados Unidos han erigido el imperio ms poderoso y opulento del planeta. Al principio, sus tcnicas de dominacin mundial se cimentaban en los artificios convencionales utilizados pot tina superpotencia econmica. Peto en los aos recientes, los Estados Unidos han transformado su estrategia hasta el punto de que si bien han incurrido en ingentes deudas, retienen y an expanden su dominio. Los Estados Unidos son los adelantados de una nueva forma de imperialismo en la que el pasivo de sus competidores ha sido titilizado para servir los objetos americanos. Resulta que el deudor marca la paula de lo que han de hacer los ac i'ee ci & 'L's. su I n t roduccin, Terenee McCarthy tie 114) iii ia el anlisis que hace Hudson de la supe 'p01 ene i a deudora,Lino de los libios riuls impoi'tantes de esta cen oria. Es hi primera otiia que sinte I za la ni eva y ti st ill a I orilla de in-pe]i is I iii el pit il Ski q (it' se la produt'icio (1, k,[(. qiic' I 'r101 t'sei-ihier-a su J\'tit ii'i iiiiilsiiii c's i,iiilt'soi tu.' ii_OlIO 1111,1 iiiiiic'i.Ii 1,1 e out u;itiori,ii ,it Li I!I(iili;i4I If,' ii New 0 iii i(es';. r ii I III 1)111 ii ta(iii Ii iii hIn', iii ''loor'it looi o;ptooi.ii AlI;ois, ('uinI iii,rice,ii -'((iiiii'nils', y 1,1 Sol 111 1 I lliroiri \'',,i(It' I Ili'O, i_ic 04111111' i,ili, it'' Jilt ,iii,,inl.is t-It iii IL'O ti' i,i ii,' riplis '4 iiiit;phi ii ('II;isi' Mi',-I; hut I l,iipk I dlii ut l11;, I 'i ji it' I ;i Iii i - LLS. hilijiti i'SJii'i Iiu tui lii him., Ar hun Apiri 'idi, \' 'in i ;iliintI It: 14 diii iii 'tin ii' liii ir i;i ('lillo iii iii I t n111 'ill l I tI ;dilo i'ddiiI Kilt LI o iii 'I Iii' llhuIiu iii I 'bolos I'n ir i is iii' Wi 'un IidiIi ii I,( ' 5 iii la Aso, 1,11 toil Nlio loo ,d P iii' I i pi iuip,in',l is I iL't, I i ill Ii l ii Iii II' i iii Iii 11111 it'd ii i'll iii iii,,', mliii' Iil'dIdii III del iii' Iiivu'i',iiui it'',! S oil 1. im'IiiIlt'im ii i's ill 'Ill idiom Oip' huh' 'I IIII1i,'O ill' Iii iii list, d I, 11111 I Mis almuerzos con gente importante. Jos M.' Pemn 2 Los 90 ministros de Franco Equipo Mundo 3 Hablan los desertores del Vietnam Mark Lane 4 Personas y personajes Alfredo Marquerie S Tragedia del socialismo espaol M. Cantero del Castillo 6 Sesenta aos en la Casa Blanca Arthur Krock 7 Los asesores soviticos en la guerra civil espaola Jos Luis Alcofar Nassaes 8 Los modernos monarcas Recopilador Franz Thoma 9 Las fuerzas navales en la guerra civil espaola Jos Luis Alcofar Nassaes 10 Conflicto y armona en la poltica internacional Josep Frankel 11 Memorias de un presidente 1963-1969 Lyndon B. Johnson 12 Mediterrneo rojo? Micho Salomn 13 La llave del Oulrlnal Giovanni di Capua 14 La guerra del presidente Anthony Austin 15 El espaol ante el diluvio Jos M.' Pemn 16 El milagro econmico japons Hubert Brochier 17 Las mujeres Kennedy Pearl S. Buck 18 Los legionarios italianos en la guerra civil espaola Jos L. Alcotar Nasnaes 19 McGovern Robert Sam Anson 20 La poltica de la paz Willy Brandt 21 Transacciones entre el Este y el Oeste Samuel Pisar 22 Cuestiones de hoy Areilza, Auger. Martn Villa, Tamemes Recopilador J. Serrats Olla 23 Las Cortes de Franco: 30 aos orgnicos Bernardo Daz-Nosty 24 San Jorge y el Padrino Norman Mauler 25 Ideologas de las independencias africanas Yves Bnot 26 Los imperios Invisibles, las sociedades multinacionales Louis Turner 27 El poder de informar Jean-Louis Servan-Schreiber 28 Caer Allende? Jos Antonio Gurriaran 29 Espaa y los judos en la Segunda Guerra Mundial Federico Ysart Lo que Estados Unidos no aprendi en la dcada de los treinta, pero que en la actualidad se halla en trance de aprender, es que el prestatario ms que el prestamista, en realidad deudor en la cuenta internacional, un pas industrial fuerte puede ejercer un mayor dominio en el concierto de las naciones que un pas acreedor, solvente puede irradiar gracias a su privilegiada situacin. De hecho, los Estados Unidos han forzado a las restantes naciones de Occidente a sufragar los gastos de su campaa en Asia. Sea lo que fuere cuanto deseen, los bancos centrales europeos no tienen ms alternativa que seguir aceptando el dlar papel puesto anualmente en circulacin por los Estados Unidos con objeto de saldar sus dficits, tanto internos como de ultramar. De otro modo, la tambaleante estructura del sistema monetario internacional se desmoronara hasta convertirse en informe montn de escombros. Estados Unidos ha logrado obligar a otras naciones que paguen por sus guerras sobre una base sistemtica, algo que jams haba conseguido hasta el presente ningn otro pas. Nunca un pas en bancarrota haba osado persistir hasta lograr que tan desastrosa situacin se convirtiese en fundamento de la poltica econmica internacional; que, debido a su bancarrota, los restantes pases encauzaran sus economas hacia la propia bancarrota, envileciendo sus industrias y pagando tributo al mendigo.>' MICHAEL HUDSON Tlulo original: Super imperialism I-LolL, Rinehart and Winston Traductor: Jos Manuel Alvarez Holt, Rinehart and Winston Primera edicin: junio de 1973 DOPESA Avda. Infanta Carlota, 123 230.06.09 Barcelona. 15 Depsito Legal B. 27.204-1973 ISBN 84-7235-091-6 Printed in Spain Flamma, Masia 3, Moncada Bifurcacin (Barna.) con fraternidad en nuestros labios, declaramos la guerra contra el gnero humano. Jeremy Bentham, dirigindose a la Convencin Nacional de Francia en 1793, urgindola a emancipar las colonias: mostrando la inutilidad y el ultraje que significa el que un estado europeo mantenga Dependencias en pases lejanos. MICHAEL HUDSON SUPER IMPERIALISMO La estrategia econmica del Imperio Norteamericano DOPESA INTRODUCCI"N El superimperialismo de Michael Hudson es uno de los libros ms Iii portantes de este siglo. Es la primera obra que sintetiza la forma radicalmente distinta que ha asumido el imperialismo capitalista desde que i.enln escribi sobre l. Lenin crea que el imperialismo de su poca haba de ser la etapa final del capitalismo. Hudson demuestra que Lenin estaba ptu ivocado, que ms all del imperialismo torpe y brutal de hace sesenta nAos se agazapaba una forma mucho ms ambiciosa y mucho ms refinada do imperialismo: el imperialismo capitalista de Estado de la era nortenmcrlcana. La tesis de Hudson es que, en el caso norteamericano, el capital finanturno gubernamental ha suplantado como fuerza dominante en la esfera Internacional al capital financiero privado. El demuesra que esta subordiuncin del capital financiero del sector privado ha sido una poltica consInn te y persistente de los Estados Unidos, seguida por todos los gobiernos y apoyada por todos los congresos, desde 1914. El objetivo del capital flnnnciero gubernamental estadounidense en sus operaciones en la esfera Internacional ha sido, simplemente, el de lograr el dominio universal de Ion Estados Unidos sobre el resto de los pases capitalistas. Y ha logrado ato objetivo. El Dr. Hudson documenta plenamente la existencia actual de conjunto de instituciones internacionales en las esferas monetarias, del sarrollo y del comercio que corresponden a las necesidades del sistema rteamericano, al cual se hallan sujetos todos los dems pases capitalisu, y a travs de las cuales se ha destruido prcticamente su indepennola. Una parte de esta poltica imperial despus de ambas guerras munales, afirma Hudson, ha sido el reforzamiento financiero de los recienis enemigos de los Estados Unidos con el especfico propsito de lograr I debilitamiento de los recientes aliados. Un fin calculado ha sido la ant racin de Inglaterra con el prop sito de destruir el sistema de prefe'encina del imperio britnico en el comercio ultramarino que se inter pona en el camino de la ampliacin global de las exportaciones comerciales privadas norteamericanas. El Dr. Hudson desvela con todo detalle la serie de maniobras de los gobiernos norteamericanos, a partir del perodo que se inicia en 1914, para extender el control estadounidense a todos los pases capitalistas tanto del mundo desarrollado como del subdesarrollado. El capital financiero privado concentrado y centralizado ha jugado su papel en este proceso, pero, en sus aspectos internacionales, ha estado subordinado al capital gubernamental ya concentrado y centralizado por definicin, y, debido al poder del Estado, capaz de encauzar y controlar el capital priva do para los fines marcados por el gobierno. Lo que Michael Hudson presenta en este libro es una inversin de los conceptos clsicos de evolucin imperialista. En lugar de las ciegas presiones de las fuerzas econmicas de acumulaciones, concentracin y centralizacin del capital financiero que empujan a una nacin inexorablemente por el sendero de la agresin imperialista, en el caso norteamericano, insiste Hudson, hay un intento nacional de lograr una expansin imperialista creando y adquiriendo, a travs de la maquinaria del Estado, la acumulacin, concentracin y centra lizacin necesarias de capital financiero. Esta teora no invalida en modo alguno las teoras clsicas del impe rialismo, siempre que se apliquen a su poca. Sugiere, sin embargo, que ha habido una curva de aprendizaje en el caso norteamericano. Los Esta dos Unidos en los primeros aos de este siglo, viviendo en un sistema de naciones-estado econmica y militarmente ms poderosas que ellos y que, pan su desventaja, controlaban todos los ocanos del mundo, no podan sino apoyar los argumentos contra el imperialismo, su gnesis, su cvolt i cin y sus consecuencias. Uno saca la impresin del libro de Hudson el( que la leccin fue muy bien aprendida pero que ms tarde se olvid, que Norteamrica vio el colonialismo y el imperialismo europeos como e] fi-gil, tosco y autodestructivo sistema que histricamente ha demostradi ser. Los gobiernos imperialistas de Europa, comits ejecutivos de 1,11 burguesas nacionales en conflicto, se mostraron incapaces de resolver su contradicciones internas o de superar barreras externas sin acudir a conflicto armado. En cierto modo, las crticas elaboradas por Hudson Lenin, Kaustky y Hilferding sirvieron como textos en los que los Estados Unidos aprendieron lo que tenan que evitar en su persecucin del imperk y, an ms importante, cmo crear, centralizar y utilizar de modo imptrialista el capital financiero del gobierno y con l convertir al mundo cap talista en un sistema satlite de los Estados Unidos. El resultado, en el caso norteamericano, es un imperialismo de un destreza y una utilidad notablemente alejadas de la torpeza del colonial IN mo europeo. Lo que se ha producido es un cambio estructural en el si tema de gobierno del mundo capitalista, dentro del cual los Estado; Unidos son lo ms importante y el resto del mundo capitalista un si iii pie conjunto de peones. El cambio crtico es de naturaleza estructuijil 10 ilrndo indiferente para los Estados Unidos el aparecer como acreedor principal o como desesperado deudor en los balances internacionales. moda afirmarse, en realidad, que por lo que respecta a los Estados Unidos, los trminos acreedor y deudor han dejado de tener sentido ttontro del orden creado en el mundo capitalista. El aumento de las oblipcloncs oficiales norteamericanas en ultramar, afirma Hudson, es un Anna tan potente, quizs ms potente, para la expansin del imperialismo econmico norteamericano que el crecimiento del volumen de capital gubernamental y privado mantenido en el extranjero. Esto se debe a que rl gobierno de los Estados Unidos ha creado, y ha impuesto al mundo capltnhlsta, determinados instrumentos destinados a apoyar su poder al mar Yde que el status de Norteamrica sea el de acreedor o el de deudor. undo el mundo capitalista se halla hoy inextricablemente enredado en el ohitema norteamericano de capitalismo de Estado y se ha convertido en el fiador del crdito de Norteamrica. Ill planteamiento de Hudson debe encajarse en el contexto de la teorin clsica del imperialismo. No hay duda alguna de que fue J. A. Hudson quien inici a principios de siglo el debate sobre el imperialismo, su natarnleza y sus causas. Hobson observaba en su Imperialism: A Study que los Imperialistas podan muy bien argumentar que: Debemos tener mercados para nuestro creciente nmero de manufacturas, debemos tener nuevas salidas para la inversin de nuestros excedentes de capital y para las energas de nuestro peligroso excedente de poblacin: tal expansin es una necesidad vital para toda nacin que tenga los enormes y crecientes poderes de produccin que nosotros tenemos. Y adems una parte constantemente creciente de nuestra poblacin se dedica a la manufactura y al comercio en las ciudades, y depende as en su vida y en su trabajo de los alimentos y las materias primas de tierras extranjeras. Con el fin de comprar y pagar estos materiales debemos vender nuestros artculos en el extranjero... estos nuevos mercados tienen que situarse en pases hasta ahora subdesarrollados, principalmente en los trpicos, donde viven vastas poblaciones que pueden tener una creciente necesidad econmica que nuestras manufacturas y nuestros comerciantes podran satisfacer... Mucho mayor y ms importante es la presin del capital por lograr campos externos de inversin... Del hecho de esta presin del capital no hace falta hablar. Existe un volumen notable de ahorro que no puede encontrar un empleo provechoso en este pas; debe hallarlo en otro lugar... Visto as, el imperialismo no es una posibilidad, sino una necesidad . I. JOHN A. HOBSON, Imperialism: A Study (3. ed. Londres, 1938, pp. 71-73. Publicado lulilmente en 1902). 11 Esta no era en absoluto la opinin del propio Hudson, pero como l deca, era el argumento que podan esgrimir los imperialistas. Lo que en primer lugar debe subrayarse es que el argumento no puede sostenerse en su totalidad hoy en da. No es ya cierto que una porcin siempre creciente de la poblacin de los pases avanzados se halle dedicada a la manufactura y al comercio en las ciudades. Esto ha dejado de ser verdad desde mediados de este siglo. Una proporcin cada vez mayor de la poblacin laboral de los Estados Unidos, por ejemplo, trabaja actualmente en tareas no relacionadas con la produccin de bienes y no susceptibles de contribucin a la exportacin de productos. La proporcin de ocupaciones no relacionadas con la produccin de bienes se incrementa a un ritmo extraordinario. En 1950, unos 22,5 millones de empleados no agrcolas de los Estados Unidos lo estaban en industrias relacionadas con la produccin y el transporte de productos materiales y en la construccin y et las tareas pblicas, y alrededor de 22,7 millones lo estaban en otras actividades. En 1970 unos 27,9 millones de personas estaban empleadas en el transporte, los contratos de construccin, las tareas pblicas y las actividades relacionadas con la produccin de mercancas, y 42,8 millones trabajaban en otras actividades2 En veinte aos, se haban aadido menos de 5,5 millones de personas a las reas de las funciones pblicas y de la produccin de artculos, y unos 20 millones se hallaban empleados en actividades no ligadas con las mercancas. Evidentemente, una parte del argumento clsico de que disponan los imperialistas en 1902 no se tiene en pie ya. Lo que contina tenindose en pie, y se ha convertido en el factor fundamental de las relaciones entre los pases capitalistas, es el argumento relativo a la presin del capital por lograr un campo de inversiones en el extranjero. Pero incluso este argumento no tiene hoy una aplicacin universal semejante a la que tena en la poca de Hobson. Inglaterra, por ejemplo, la ms importante de las viejas potencias imperialistas, ha hecho un intento tras otro a partir de la Segunda Guerra Mundial de convertirse en importadora neta de capital norteamericano, hasta el punto de que el Banco de Inglaterra, para provocar una afluencia de dlares, ha llegado incluso a apoyar la venta del control de compaas inglesas como la English Ford a su casa principal norteamericana. Dentro de la Europa Continental, la evolucin del Mercado Comn y el vasto incremento que se ha originado en la demanda domstica de productos entre su poblacin, provoc, al principio, una demanda de capital de importacin pan financiar el crecimiento de la capacidad industrial. Como en el caso de Inglaterra este capital llegaba de los Estados Unidos. En el estadio actual del desarrollo de la Europa de la postguerra, las naciones en las que Hobson detect correctamente a finales del siglo diecinueve una presin dirigida a abrir mercados para la exportacin de ca 2. Economic Report of the President for 1970, p. 28. p11*1, han pasado a experimentar en veinticinco aos precisamente la presin Inversa. Sin embargo, a medida que pasan los aos y que el poder r uctivo de Europa tiende una vez ms a sobrepasar al de los Estados 1111tis, debe producirse una inversin de este flujo de capital. De hecho, $a creciente presin por exportar capital ejercida por los Estados Unidos a est encontrando con una necesidad decreciente de tal importacin en la Ku ropa Continental y el Japn. Lu posible incorporacin de la Gran Bretaa al Mercado Comn, y la tendencia hacia la integracin del sistema econmico de Europa que esto ti'nrtIu consigo, provocara cambios en el flujo internacional de capital. la enorme afluencia de dlares hacia Alemania de mayo e 1971 (cuando se hizo patente que la Gran Bretaa poda ser admitida en la CEE), de rnttkicnte volumen como para amenazar el orden monetario internacional Inn laboriosamente mantenido desde la Segunda Guerra Mundial, su fOre, que la presin del capital que sale de los Estados Unidos quizs se nc ir i tiente a medida que se acelere la integracin econmica europea. II iucede as, se producir una resistencia interna en Europa, empachada do dlares y sufriendo una inflacin monetaria en tanto en cuanto estos dolores importados significan incrementos en el suministro local de moneda de cada una de las naciones receptoras. Estas naciones habrn de tulnnr medidas para impedir esta invasin de capital extranjero o, por lo menos, para alterar sus formas, quizs para integrar de modo permanpntc los excedentes de dlares en la base monetaria del mundo capitalist" Existe, pues, un segundo cambio importante a introducir en la sntelis de Hobson: que la presin del capital por buscar campos de inversin en el extranjero ha estado, durante el ltimo cuarto de siglo, casi exclusivamente reservada a una sola nacin, los Estados Unidos. La mayor parte del mundo capitalista ha sido importadora de capital. Hobson no preveis, y era muy difcil que pudiese hacerlo, que la exportacin de capital se convertira durante un perodo en monopolio de una nacin. Pan preVer esto habra tenido necesariamente que prever la virtual destruccin do los sistemas capitalistas y financieros de Europa y de Asia por una guerra mundial cuya intensidad, ferocidad y capacidad destructora no tuvieron precedentes en la historia, e incluso en la imaginacin, del gFiero humano. No debe pensarse, sin embargo, que lo que ha sido verdad durante os ltimos veinticinco aos va ha continuar sindolo necesariamente en t futuro. La total recuperacin y la enorme ampliacin de la capacidad roductiva y de los poderes inversores de Europa y Asia son hoy un hecho. cuestin imperativa, por tanto, es si Europa y el Japn, que disponen ya de poderes productivos superiores a los que posean en 1939, y la primera caminando hacia una integracin econmica tan avanzada como pata exigir una moneda comn y un banco central comn, van a disponer U no de grandes volmenes de ahorro que no puedan hallar empleo pro 13 vechoso dentro del mbito nacional respectivo. Si sucede as, tal como su giere la historia econmica, podra desarrollarse una nueva etapa de imperialismo financiero capitalista. El exceso de capital en los Estados Unidos, es decir, el que existan en el pas enormes sumas de capital que no puedan hallar campo de inversin adecuado dentro de las fronteras de la nacin, quizs se enfrente con un exceso de capital europeo y asitico a la bsqueda tambin de campos de inversin provechosos en el extra vi jero. Quizs el postulado de Hobson no haya sido negado por la Historia, sino simplemente dilatado, para resurgir, quizs en un antagonismo ex plosivo, en un futuro no muy distante. El libro de Michael Hudson ilumina plenamente el error histrico de Hobson. En la base del argumento de Hobson subyace la percepcin mercantilista de que los poderes de expansin de la produccin en el interior de un pas exigen la expansin de las exportaciones de mercai I cas, es decir, la ampliacin de mercados extranjeros en cuanta suficien It como para transformar en moneda gran parte de los excedentes de pro duccin industrial para las necesidades domsticas o para el poder de compra domstico. Sin tener asegurado el crecimiento de los mercados exteriores, la competencia domstica llegara a hacerse sangrienta. Pen esta competencia sangrienta tena su propio remedio implcito: la con centracin de las unidades comerciales y de las empresas, segn haba indicado ya un siglo antes Charles Fourier. La evolucin del pensamiento desde Fourier a Marx y desde ste a Hobson, y desde Hobson a Kautsky y a Lenin es evidente, pero fue en Hobson donde tom forma global la tco ra del imperialismo como consecuencia de estos procesos. El profesor Hudson, sugiere que las conclusiones de Hobson, verdaderas en su poca, exigen un replanteo si es que queremos comprender adecuadamente lot. fenmenos econmicos. Afirma que la concentracin del capital financiero en el rea de la exportacin se ha hecho funcin del Estado, mientras que Hobson arga que la presin en pro de la exportacin de capital era hi suma total de las presiones individuales de los capitalistas privados que deseaban buscar, en el extranjero, salidas provechosas de las que no cus ponan dentro del pas, y que esta presin empujaba al Estado por el sen dero del imperialismo, hacia un sistema de ambiciones imperiales Dacio nalistas. Hobson ligaba el aumento de capital, los excedentes de las necesi dades capitalistas domsticas -es decir, las cantidades que no podan in vertirse con una tasa de beneficios adecuada en empresas dedicadas u los mercados domsticos-, a la concentracin de los capitales industria les y mercantiles consecuencia de la unin y asociacin de empresas, In formacin de crteles y monopolios y las consecuentes economas que coil ello se originaban. Cuando el proceso de creacin de capital se aceleraba, a travs de concentraciones monopolsticas y oligopolsticas de capi Iii I industrial y mercantil, se produca un exceso de capital respecto a lii demanda domstica, lo mismo que se haba producido un exceso de pro dticcin o una capacidad fsica de producir superior a la capacidad de absorcin de los mercados domsticos. Este excedente de capital industilal y mercantil adquira vida propia en la forma de lo que Hilferding, en una frase feliz, denominara ms tarde capital financiero. No puede haber duda alguna de la justeza bsica del anlisis de Robpun aplicado a su poca. El crecimiento y la concentracin del capital bancario de inversin, el capital financiero, fue consecuencia de la concentracin y cartelizacin del capital industrial y mercantil. Fue precisamonte esta concentracin y cartelizacin del lquido privado lo que llev a la necesidad, y a la posibilidad, de la exportacin masiva de capital, que tue la fuerza impulsora del imperialismo como poltica exterior predominante en la poca de Hobson. El Estado jug su papel en la estructuracin militar y poltica de roas geogrficas abiertas a la inversin de los capitales privados lanzados a la bsqueda de mejores oportunidades mercantiles. De ah se deriv el colonialismo y el imperialismo en una perspectiva hobsoniana. Sin embargo, Hobson slo se interes por el capital privado, lo que era adecuado para la poca que examinaba, en la que vivi y escribi. El papel del Litado era el de creador -militarmente, a travs de la fuerza brutado las oportunidades de inversin amparadas por el Estado, esenciales PULO un adecuado uso de los excedentes domsticos de capital, para preservar la integridad & ste como capital. El Dr. Hudson muestra que este anlisis no es aplicable al perodo que ligue a la Segunda Guerra Mundial. Alega que el papel exportador del app a l La c ic ii 1 orr re 1t veinte privado se ve desbordado por el del Estado que asume, como como como ltica exterior deliberada y permanente, el papel de exportador de ca tal y, simultneamente, el de explotador de los capitales privados y p licos extranjeros, para ayudar a financiar la poltica exterior de los Esos Unidos. El Estado, afirma, un solo Estado, se convierte en dictador los movimientos internacionales de capital durante un perodo de ms veinte aos. Los aspectos privados de la hiversin exterior pasan a convertirse en ros aspectos de la poltica exterior norteamericana, y es el gobierno los Estados Unidos el que en ltimo trmino decide la cuanta y la o 1 cin del capital que sale del pas, y, en consecuencia, la cuanta de importaciones de capital de Inglaterra, la Europa Continental y el u. Esto, desde luego, no estaba en la mente de Hobson cuando escrio su Imperialism: A Study. Ni estaba anticipado tampoco en las teoras Kautsky, Hulferding o Lenin en su gran debate sobre el imperialismo phtalista, su naturaleza, sus orgenes y su resultado. El nuevo imperialismo sobre el que Hudson escribe tuvo su nacimienart la Primera Guerra Mundial, pero es, sin embargo producto, sobre o, de las condiciones econmicas que existan a finales de la Segunda rra Mundial, resultado a su vez, en lo que respecta a los Estados Unidos, de procesos econmicos puestos en movimiento durante esta guerra y antes de ella. Destaca en especial la disolucin del colonialismo pro vocada por la decadencia de los sistemas de control, especialmente las fuerzas navales, de las viejas naciones imperialistas. El viejo imperialis mo muri cuando el Japn demostr que la capacidad de las naciones colonialistas para sostener sus imperios en una ficcin. El libro de Michael Hudson aborda el nuevo y refinado superimpu rialismo. Especifica las formas gubernamentales que la concentracin del capital financiero internacional ha asumido en el mundo, suplantando y suplementando al capital financiero monopolista privado. Hudson considera que la sustitucin del capital financiero privado por el gubernamental muestra que lo que Lenin describi como la ltima etapa del desarrollo capitalista es ms probable que sea su penltima etapa, a la que suceder, entre las naciones burguesas, el dominio del capital financiero gubernamental sobre todas las dems formas de capital (comercial, indus trial y financiero), tanto el capital privado domstico como el capital p blico o privado en el extranjero, y tanto si funciona internacionalmente en un sentido completo como si se mueve sobre todo dentro de las esferas domsticas de pases distintos a los Estados Unidos, pero dent ro de su esfera de influencia econmica. Para que sucediera esto, para que el capital gubernamental dominase al capital financiero privado en la es lera internacional fue necesario que sucediesen muchas ms cosas ade ms de la destruccin originada por la Segunda Guerra Mundial, y todo esto fue proporcionado a los Estados Unidos de modo fortuito, casual y gratuito. Lo que ocurri tras la toma del poder por Hitler en 1933, y se acelero tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, fue una fuga de capital financiero, principalmente hacia los Estados Unidos y sobre todo en forma de oro, procedente de Europa, Asia y Amrica del Sur, que pro dujo una concentracin de la mayor parte de la reserva monetaria de oro del mundo, con un total de ms de 240 millones de dlares, en Norteam rica, hacia 1950. Los valores lquidos fundamentales del mundo pasaron t concentrarse en un solo pas que, por la geografa y por la naturaleza de los dispositivos militares de la humanidad en este perodo, era un seguro paraso para el capital lquido mundial y era inmune a la conquista o u grandes daos causados por la guerra. La transformacin en moneda de este vasto suministro de oro por los Estados Unidos tendi a oscurecer el autntico carcter de esta masa de moneda y metal cuando los propios Estados Unidos pasaron a ser beligerantes. La mayor parte de este aflujo de oro haba sido tratado por las autoridades norteamericanas, hasta la entrada del pas en la guerra, coma, residente temporal, como una especie de depsito que cuando la tensin se eliminase retornara de nuevo a sus fuentes. Sin embargo, cuando Estados Unidos entraron en la guerra cesaron de considerarse simpler depositarios. La mayor parte de este oro haba sido esterilizado previa mente por el Departamento del Tesoro, que lo haba mantenido separado 16 da la base monetaria de la nacin. Pero, una vez que los Estados Unidos mitraron en guerra, ese volumen de oro refugiado qued incluido en la base monetaria de los Estados Unidos. Se transform, en suma, en la reserva de oro que respaldaba la ampliacin del suministro monetario del paf a y que permita la ampliacin de la deuda pblica con la que Norteamrica iba a financiar sus gastos de guerra. Exista as en los aos que siguieron inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial una combinacin nica de circunstancias: fuera de los Estados Unidos un mundo capitalista en estado de postracin; en Norteamrica un enorme crecimiento del poder de produccin y adems un eficaz control de los valores lquidos del mundo capitalista por parte del gobierno norteamericano; en el mundo en general un sistema colonial no ya debilitado, sino visiblemente moribundo. Y, por supuesto, la extensin geogrfica del comunismo hasta la Alemania Oriental por el Oeste y hasta la China por el Este. El mundo sali de la Segunda Guerra Mundial con una ampliacin de la esfera de influencia sovitica, la mayor parte de Asia comunista o encaminndose hacia formas comunistas, la zona capitalista europea y la asitica impotentes y empobrecidas y los Estados Unidos en el pinculo de un poder militar y capitalista que nadie podra haber imaginado en 1941. Para comprender esta situacin inmediatamente despus de la Segunda Guerra Mundial, y sus consecuencias en el futuro, hubiera sido necesario poseer una inmensa capacidad de anlisis de los procesos histricos. Tal capacidad no exista, especialmente en los Estados Unidos, y su ausencia ha provocado desastrosas polticas que los Estados Unidos han forzado a adoptar al mundo. Era necesario, y no se realiz, un anlisis actualizado de las relaciones y los fenmenos internacionales, capaz no slo de describir las relaciones tal como eran realmente al final del conflicto, sino tambin tal como habran de ser si Europa y Asia hubiesen de convertirse de nuevo en potencias econmicas restablecidas, fuese en forma socialista o en turma capitalista. El colonialismo tal como se haba conocido, sobre todo como fenmeno europeo, haba muerto. Pero estaba tomando forma un nuevo imperialismo? Si lo estaba, cul era su naturaleza, y cules eran las pruebas de su nacimiento? Era necesario plantear y debatir tales cuestiones, al igual que se haba analizado y debatido la naturaleza bsica del imperialismo en los primeros aos del siglo veinte. Este debate haba sido agrio y prolongado. Se olvid en Occidente y fue momificado en dogma en el Este. Se haba preferido olvidar la polmica entre Kautsky y Lenin sobre la naturaleza del imperialismo, los factores que lo haban creado y los resultados que podan esperarse de l. Hasta la discusin misma se haba abandonado, slo se mantena viva, y de modo dbil, entre historiadores y eruditos del dogma. Y qu lstima que fuese as! Kautsky y Lenin no haban debatido nicamente las actitudes nacionales y socialistas respecto a la Primera Gue 17 rra Mundial, sino las posiciones doctrinales opuestas de lo que hoy llamamos Este y Oeste y, en consecuencia, las polticas de enfrentamiento que han caracterizado las relaciones internacionales desde 1946. Lo que hace esencial la revisin de esta polmica es que los argumentos enfrentados son tan vitales hoy, con los imperios territoriales de las potencias imperialistas histricas disueltos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, como lo eran en la poca de la guerra de 1914-18 que no tuvo un resultado parecido. Es evidente que los hechos y la teora del imperialismo deben ser objeto de revisin. Debe prestarse hoy una mayor atencin a la presin del capital por el logro de campos externos de inversin que Hobson codific en su teora del imperialismo y, pese a la guerra de Vietnam, una atencin mucho menor a las tentativas de conquista territorial, para poder entender la esencia del moderno imperialismo. En particular, debe determinarse si el imperialismo es an desde tal punto de vista, no una eleccin, sino una necesidad tal como afirm Hobson. Por desgracia, incluso el trmino imperialismo se ha hecho confuso al desvanecerse - parecer desvanecerse- sus formas clsicas y han surgido, tal como afirma Hudson, nuevas formas disfrazadas de cooperacin internacional. Necesitamos, en suma, una teora actualizada capaz de explicar y sintetizar los fenmenos internacionales de hoy. Para lograr esto, debemos en primer lugar revisar el pasado. Pues si, como Hobson haba afirmado, debe hallarse un campo exterior donde invertir los grandes volmenes de ahorro... Visto as el imperialismo, no es una posibilidad, sino una necesidad, la interpretacin que Lenin e Hi!ferding hacen de Hobson da por sentado, no slo que la guerra imperialista es inevitable, sino que la revolucin, a la vez que la guerra y frente a sta, es inevitable tambin y es al mismo tiempo un deber social para poner fin al imperialismo capitalista y a sus guerras inevitables. La afirma cin de Hobson de que el imperialismo se haba convertido no en una posibilidad, sino en una necesidad fue la diferencia doctrinal entre Lenin y Kautsky, entre revolucin, durante y frente a la guerra imperialista y a las instituciones econmicas que hacan esta guerra imperialista nece sana, y defensa del solar patrio cuando el propio pas se vea implicado en la guerra. Kautsky, en 1914 y 1915, afirmaba que el imperialismo deba consi derarse no una fase o estadio de la economa, sino una poltica, una de terminada poltica preferida por el capital financiero . La guerra, mcm so la guerra a una escala mundial incluyendo todas las naciones avanzadas, podra as, de acuerdo con Kautsky, ser cuestin de eleccin y no de nc cesidad. De ser cierto esto, la guerra en algunos casos podra ser, d( hecho debera ser, apoyada por los ciudadanos de las potencias belige 3. Cita de V. I. LENIN, Imperialism, The Highest Stage of Capitalism (1916) vi, Collected Works, Vol. XXII (Mosc, 1964), pp. 267-270. rantes, dado que no se incluan en ella los aspectos de maligna inevitahili lad derivados de la monopolizacin de las esferas mundiales de inversidi potencial. Kautsky fue incluso ms all. Desde el punto de vista puramente eco nmico, escriba en 1914, no es imposible que la competencia pueda pa mar a una nueva fase, la de la extensin de la poltica de los crteles a campo internacional, la fase del ultraimperialismo , que, segn afirmab Kautsky en 1915, debido a <'la explotacin conjunta del mundo por el c pRal financiero internacionalmente unido , podra quizs abrir un perc do en el que cesaran las guerras capitalistas. Lenin consideraba los puntos de vista de Kautsky, no slo un repudii del total de la tesis de Hobson, sino un repudio especfico de la conch N ln de Hobson de que el nuevo imperialismo difiere del anterior, pr mero por el hecho de substituir la teora y la prctica de los imperios e] competencia, cada uno de ellos impulsado por una ambicin similar d engrandecimiento poltico y de ganancias comerciales, por la de un sol Imperio creciente; en segundo lugar por la dominacin de los interese financieros e inversionistas sobre los mercantiles, expresando esto lt mo la concentracin de capital provocada por la necesidad que se impon al capitalismo de eliminar o restringir la competencia excesivamente ei carnizada que provocara la proliferacin de corporaciones industriales Desde el punto de vista de Lenin, Kautsky no slo era incapaz de expi car las causas de las guerras imperialistas, sino que era incapaz de difi Tenciarlas de las dems y, por tanto, no poda hacer ms que deplorarla y, en ocasiones, apoyarlas. La disputa pas, bsicamente, a convertirse e un debate sobre si la guerra haba de considerarse fenomnica o epifeni mnica en el mundo moderno. En el primer caso, todo hombre tendra deber de destruir las instituciones que hacan la guerra inevitable. F ci segundo, uno haba de diferenciar entre guerras buenas y guerras m las sin que fuese necesario, aunque fuese deseable, eliminar las instit clones de las que surgan las guerras como inevitables caractersticas tales instituciones. La tesis de fcautsky de una explotacin conjunta del mundo por capital financiero internacionalmente unido se ha transformado, si las te ras de Michael Hudson son correctas, en la explotacin del mundo p un capital financiero nacionalmente unificado. Un solo crtel de capit financiero del mundo capitalista transformndose en una poltica exterii quo no impidi la guerra, sino que result de ella. No fue as porque Ii crteles internacionales de las distintas naciones lo desearan, sino porqi la guerra habla debilitado y arruinado a los distintos crteles, e inchi. i los sistemas nacionales de financiacin industrial, dejando nicamen 4. Cita de idem., p. 271. S. Cita de idem., p. 293. 6. HoBsoN, op. cit. (ed. de 1902), p. 324, cita de LENIN, idem., p. 269. a los crteles norteamericanos como piezas clave de la economa mundial al final de la Segunda Guerra Mundial. Los Estados Unidos sobrevivieron no slo ilesos, sino fortalecidos y transformados en el poseedor casi exclusivo del oro monetario del mundo, esencia del capital financiero. Es previsible que ni Kautsky ni Lenin previesen esta posicin sin precedentes de una nacin frente al mundo. Es necesario forzar mucho la imaginacin para encajar esto en el esquema de Kautsky. Sera menos difcil encajarlo en el esquema leniniano. La cartelizacin como poltica exterior se bas no en acuerdos entre los carteles del mundo, sino en las decisiones de poltica exterior de los Estados Unidos, que perseguan claramente ampliar los monopolios tanto en el interior del pas como en el extranjero, y que eran la nica fuerza capaz de lograrlo. El postulado de Kautsky no explica la Segunda Guerra Mundial. El de Lenin la explica en el sentido en que considera inevitable que se produzca otra guerra despus de la Primera Guerra Mundial como consecuencia de la agravacin de los antagonismos entre las asociaciones nacionales de capital financiero causada por la Primera Guerra Mundial y por los trminos del tratado que le puso fin tan slo de modo aparente. Sin embargo, la polmica de Kautsky y Lenin antes y despus de la Primera Guerra Mundial era insuficiente para aplicarla de modo satisfactorio a la Segunda Guerra Mundial o a los acontecimientos que siguieron a sta. Lo que diferenci a la Segunda Guerra Mundial y sus escuelas de las anteriores fue que no todo el mundo era ya capitalista, como haba sido antes de la Primera Guerra Mundial. Rusia se haba hecho comunista como resultado de la Primera Guerra Mundial, y lo que esperaban numerosas potencias capitalistas era que la nueva Alemania, que las aterraba por sus formas y sus prcticas polticas, pudiese derribar el poder de los soviets y restaurar algo parecido a un capitalismo, o incluso a un semifcudalismo, en Rusia. Desde 1933 hasta el estallido de la guerra las potencias capitalistas mantuvieron de modo abierto o secreto esta esperanza. Se toler el imperialismo alemn, y en parte se alent, con este fin. Lo paradjico del caso fue que, despus de la declaracin de guerra del Japn, Alemania e Italia a los Estados Unidos y de la invasin de Rusia por las fuerzas del Eje, la Segunda Guerra Mundial adopt una forma inslita y desconcertante para los primitivos tericos del imperialismo y del comunismo, y esencialmente enfrentada no slo a los especficos intereses capitalistas, sino al propio capitalismo. Se hizo esencial para derrotar a Alemania y al Japn apoyar a la Unin Sovitica. El reforzamiento del comunismo y la destruccin de la capacidad para tomar decisiones de modo autnomo de las potencias capitalistas dominantes de la Europa Continental y de Asia quedaron inexplicablemente ligados al aumento de poder econmico y militar de los Estados Unidos y al mismo tiempo de la Unin Sovitica. La contraposicin de capitalismo y conhtinismo que surgi de la Primera Guerra Mundial se vio agravada y am )liada geogrfica e ideolgicamente por la necesidad misma que tuvieron kIN Estados Unidos de ayudar a la defensa de la Unin Sovitica. Durante un breve perodo, bajo la influencia del general Marshall, huho no slo un vislumbre del mundo tal como haba quedado, sino de lo que se necesitaba para establecer una poltica comn entre las potencias vencedoras, si se aceptaba y se asuma el cambio producido en las relatilones mundiales, aunque fuese desagradable, para evitar que de nuevo or produjese el desastre. El perodo que dur esta influencia fue corto. loo en realidad mal recibido porque exiga un ejercicio de poderes de abs-traccin a una nacin que haba repudiado sucesivamente a Brooks y a Ifrnry Adams, a John William Draper y a Charles y Mary Beard que hablan intentado elevar el pensamiento del pas a niveles ms significativos tin abstraccin histrica. Lo que oficialmente se buscaba, y pronto fue factible, en lugar de lo niiierlor, era un dogma que eximiera a los Estados Unidos de la necesiunU de prescindir de su ilusin de mantener un poder permanente e indiscuulbie sobre todo el mundo y que diese justificacin a la ampliacin de un poder que los americanos crean estaba ya por encima de cualquier posible comparacin. Dentro de la lgica de la situacin este dogma deba basarse, y se bas, en el supuesto de que dentro de Rusia, comunista o zarista, operaba como una ley natural, un impulso incontenible, que haba permanecido oculto y no haba sido analizado hasta entonces, que haba opuesto en todas las pocas a Rusia a cualquier potencia extranjera, y que se opona por tanto entonces a los Estados Unidos, que eran la custodia de todas las naciones occidentales y del Asia no comunista. George F. Kennan fue quien proporcion el dogma necesario. En su libro Memoirs: 1925-1950, Kennan, al abordar las relaciones de postguerra entre los Estados Unidos y la Unin Sovitica, escriba: Es axiomtico un el mundo de la diplomacia que la metodologa y la tctica asumen una Importancia que no es en modo alguno inferior a la del concepto y la estrategia . Esta afirmacin era demasiado simple y nada notable a primera vista. Pero lo que tena importancia era el contexto dentro del cual estaba escrita. Pues lo que inquietaba a Kennan era la ingenuidad de nuestros supuestos ideolgicos no slo respecto a lo que esperbamos lograr en nuestras relaciones con el gobierno sovitico, sino tambin respecto a los mtodos e instrumentos con que pretendamos lograrlo... La metodologa era en s misma, en gran medida, un reflejo de la imagen que nos habamos formado de los dirigentes soviticos y de la forma en que podra esperarse que reaccionasen a los distintos estmulos. Pero la metodologa era, sin embargo, algo que mereca atencin por s mismo... era errneo e intil intentar apelar a sentimientos subjetivos con los estadistas o negociadores soviticos... Haba que demostrar en cada punto lo que poda haber "en l para ellos" como ventaja si aceptaban nuestros 1 Giwiws F. KENNAN, Memoirs: 1925-1950 (Boston, 1967), p. 290. puntos de vista, o lo que habra como desventaja si no los aceptaban'> . Desgraciadamente, esta posicin de que habla Rennan nunca se lleg a adoptar. SI hubiese sido as, se habra obtenido al menos un tratado quo hubiese permitido una base negociadora en el mundo que result de la Segunda Guerra Mundial, que aclarase lo que se poda dar y lo que se podia exigir, y cmo dar o exigir eficazmente, aceptando las diferencias entro los sistemas sociales y las teoras polticas. En lugar de eso, se produjo un acontecimiento de suma importancia, no slo para las relaciones rotilos entre los Estados Unidos y la Unin Sovitica, sino para la teora dcl Imperialismo. Pues Kennan logr barrer todo lo que podra haberse realizado en el campo del anlisis terico del estado de las relaciones mundiales, y de las leyes de evolucin de las relaciones entre los pueblos, al eliminar de antemano todo posibleanlisis de en qu medida deba de tenerse en cuenta la teora hobsoniano-leninista en las relaciones con la Unin Sovitica, y especialmente en- la tarea de aplacar los temores engendrados dentro de Rusia por la aplicacin oficial en el pas de la teora del imperialismo hobsoniano-leninista a las propuestas financieras mundiales de los Estados Unidos. Kennan recibi, a instancias del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, un telegrama del Departamento de Estado para la embajada norteamericana en Mosc, expresando desconcierto, y pidiendo una aclaracin de por qu los rusos se mostraban tan claramente opuestos al ingreso en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional. No tena sentido intentar despachar la respuesta con un par de frases rutinarias describiendo los puntos de vista soviticos sobre cosas tales como los bancos mundiales y los fondos monetarios internacionales. No tendra sentido darles tan slo un fragmento de la verdad. Era una cuestin respecto a la cual slo se poda decir la verdad completa. Ellos la haban pedido. Pues bien, la tendran . Dejando a un lado la petulancia del diplomtico que posee toda la verdad, y la petulancia de su pues bien, la tendran -aunque reconociendo que esta misma arrogancia y esta petulancia, como por contagio, caracterizaran a partir de entonces la diplomacia norteamericana en todas las reas del mundo- no se puede negar que el momento tuvo una importancia histrica, que de la respuesta de Kennan naci la Guerra Fra, la poltica de cerco, y, luego, la agresin militar directa norteamericana en el Sudeste de Asia en un intento de poner en prctica la estrategia de cerco que propugnaba Kennan. En respuesta al telegrama del Departamento de Estado, Kennan envi un Informe de gran extensin consistente en cinco declaraciones telegrficas en las que explicaba cmo l (que posea toda la verdad) vea las cosas: 8. Idem., p. 290.91. 9. Idem., p. 293. las caractersticas bsicas del punto de vista sovitico despus de la guerra; los antecedentes de este punto de vista; su proyeccin al nivel de poltica oficial; su proyeccin al nivel de poltica extraoficial, es decir, poltica desarrollada a travs de organizaciones e instrumentos de todo tipo; las implicaciones de todo esto en la poltica norteamericana". Debe tenerse especialmente en cuenta la siguiente afirmacin que Kennan hace en su libro: An contbamos con un apoyo preponderante en la opinin mundial. Esto representaba una fuerza superior. Nos proporciona una ventaja positiva, y esta ventaja.., nos permitira, con una polltica hbil y no provocadora, contenerlos tanto militar como polticamente durante largo tiempo en el futuro II, Patrocinada por Kennan naci esa poltica de cerco; su hermano gemelo fue la Guerra Fra. Haba aparecido algo nuevo en el mundo, una forma nueva de guerra; un nuevo tipo y una nueva prctica de hostilidad; una situacin poltica segn la cual, con el propsito de mantener contenidos a los rusos, el mundo llegara a acostumbrarse, hasta el punto de aceptarlo, a la subversin y al derribo de gobiernos extranjeros por obra de agentes de los Estados Unidos, segn dictados de las necesidades polticas marcadas por el mantenimiento del cerco. La tesis central de los cinco puntos de Kennan era, tal como l seala, que no conduca a nada resolver las cosas con un par de frases rutinaras que describiesen los puntos de vista soviticos sobre cuestiones como los bancos mundiales y los fondos monetarios internacionales. Pero era precisamente esto lo que necesitaba discusin, y no de una forma rutinaria, sino de una forma completa. En un anlisis inteligente de los porqus y los cmos y cundos de las concepciones soviticas sobre el papel del capital financiero monopolista en el mundo, no podan desecharse superficial y precipitadamente las proposiciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos como cosas como los bancos mundiales y los fondos monetarios internacionales. Hay que tener en cuenta que los argumentos contenidos en el libro de Lenin sobre el imperialismo eran bsicos para la poltica rusa y constituan un dato que no poda pasarse por alto si se quera desarrollar una poltica satisfactoria de acomodacin mutua. La crtica que Michael Hudson hace del Banco Mundial y del FMI explica los temores de Rusia. Proporciona el anlisis que se pidi a Kennan y que ste se neg a suministrar. El telegrama del Departamento del Tesoro, transmitido a travs de canales oficiales de Kennan, en una oportunidad para informar a los Estados Unidos de hasta qu punto era fundamental la interpretacin mar 10. Idem., p. 294. 11. Idem., p. 304. xista-leninista de la historia en las relaciones mutuas, y hasta qu punto los Estados Unidos deban de conocerla si pretendan establecer relaciones y negociaciones con la Unin Sovitica con la esperanza de resultados fructferos. Pan la Unin Sovitica, la teora hobsoniano-leninista del imperialismo era y es un factor vivo e importante, no slo a la hora de delinear una poltica, sino en la determinacin del curso total y de las razones de su conducta en el mundo. Pretender que, debido al hecho de que en los Estados Unidos los artfices de la poltica de relaciones con Rusia tienen a su disposicin toda la literatura clsica sobre la materia, la importancia de la teora no tiene por qu subrayarse, es un error. Kennan debi proporcionar, y no proporcion, un meticuloso y detallado informe de cmo los anlisis del desarrollo histrico elaborados por Hobson, Hilferding y Lenin eran supuestos -dominantes de todas las decisiones de poltica exterior de la Unin Sovitica y de todos sus planteamientos, especialmente respecto a los Estados Unidos. Por qu no se proporcion tal informacin? Porque Kennan menospreciaba todo esto, como el punto de vista neurtico del Kremlin sobre los asuntos mundiales 12 y como algo que poda expresarse en un par de frases rutinarias. Por qu poda tratarse con tal negligencia la formidable y, en su poca, profundamente combativa teora del imperialismo? Porque Kennan se haba refugiado en la simplicidad de teorizar sobre las caractersticas y los instintos peculiares de los pueblos en funcin de su geografa. En su mensaje telegrfico de 22 de febrero de 1946 Kennan escriba: En el fondo del punto de vista neurtico del Kremlin respecto a los asuntos mundiales yace el sentido de inseguridad tradicional e instintivo del pueblo ruso. En principio se trataba de la inseguridad de un pueblo agrcola pacfico que intentaba vivir en una llanura abierta rodeado de feroces pueblos nmadas. A esto se aadi, cuando Rusia entr en contacto con el Occidente econmicamente avanzado, el temor a las sociedades de esta zona, ms competentes, ms poderosas y mucho mejor organizadas. Pero este ltimo tipo de inseguridad afect ms bien a los dirigentes rusos que al pueblo ruso. Los dirigentes rusos han tenido invariablemente la sensacin de que su forma de gobierno era relativamente arcaica en sus modos, frgil y artificial en sus fundamentos psicolgicos e incapaz de soportar la comparacin o el contacto con los sistemas polticos de los pases occidentales. Esta es la razn de que hayan temido siempre la penetracin extranjera, de su temor a un contacto directo entre el mundo occidental y el suyo, el temor a lo que pudiera suceder si los rusos supiesen la verdad de lo que sucede en el mundo exterior o los extranjeros supiesen lo que sucede dentro del 12.Idem., p. 549. pas. Y han aprendido a buscar la seguridad slo a travs de una lucha paciente, pero mortal por la total destruccin de las potencias rivales, nunca a travs de pactos y de compromisos con ellas". Kennan prosegua diciendo que estos eran los motivos de que los dirigentes soviticos se viesen empujados por necesidades de su propio pasado y de su posicin actual a pintar, como dogma, el mundo exterior como algo malvado, hostil y amenazador que tiene dentro de s mismo las semillas de su propia destruccin. Se aproxima ms a la verdad el decir que esta mescolanza de mitos y esta insistencia en la conducta instintiva tpica de determinados pueblos como gua de su futura conducta era esencial para justificar la poltica de cerco a la que tan fervorosamente se daba la bienvenida en los altos crculos reaccionarios de los Estados Unidos. Slo cuando los Estados Unidos dejaron de considerar la teora del imperialismo como un dato de la ecuacin mundial en sus relaciones con la Unin Sovitica pudieron los Estados Unidos convertir su conducta en lo que Kennan proclamaba como caracterstico de Rusia, es decir, una lucha paciente y mortal por la destruccin total del pas adversario, sin establecer nunca pactos ni compromisos con l. Advirtase tambin, que si la tesis de febrero de 1946 que presenta ba Kennan fuera marginalmente cierta, deberla de ser cierto tambin que todos los gobiernos subsiguientes de la Unin Sovitica, surgan segn el propio Kennan del mismo tradicional e instintivo sentido de inseguridad ruso. Sin embargo, Kennan, en aos recientes, ha proclamado que su tesis slo es cierta respecto al perodo staliniano de la historia rusa. Parece ser pues que las leyes histricas y su evolucin y las caractersticas instintivas nacionales cambian cuando los dirigentes individuales mueren, es decir, no existen leyes y el instinto es una caracterstica adquirida. Lysenko sin duda estara de acuerdo con esto, La teora de Kennan habra sido rechazada por los especialistas fuese cual fuese el momento o la circunstancia en que la formulase, por su total olvido de las relaciones entre Rusia y Occidente en la era Bismarck y en la poca del Tratado de Rapallo. En el momento en que la expuso y con relacin en concreto al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional y a la actitud reacia de Rusia respecto a la asociacin con ambos, esta teora destruy cualquier oportunidad de una aproximacin, o incluso de un entendimiento bsico, entre el Este y el Oeste. En la Unin Sovitica se interpret como una virtual llamada a las armas contra Rusia, como la peticin de un cerco militar que de hecho acab establecindose. No existe ninguna coincidencia entre los resultados de la aplicacin del dogma de Kennan y el tratamiento que Michael Hudson hace del Banco Mundial y del FMI como nuevas agencias de un imperialismo ampliado. 13. Idem., pp. 549-50. 25 Pues, segn afirma Hudson, as es como Kennan, y los Estados Unidos bajo la influencia de Kennan, vieron el papel de estas instituciones. Era precisamente esto lo que Rusia tema que haba de ocurrir como lgica consecuencia de la teora del imperialismo. Se tom el cuidado ms extremo, a la hora de delinear las reglas del FMI, para que los Estados Unidos y la Gran Bretaa dispusiesen conjuntamente de una mayora de votos en las decisiones de la institucin. Una Idea tal era anatema para Rusia, no slo por motivos de orgullo nacional, sino porque concentraba el control del capital financiero del mundo nominalmente en dos potencias, y prcticamente en una, los Estados Unidos. Esto era el ultraimperialismo de Kautsky en, perdn por el trmino, su ultra forma. Se haba ido ms all de la suposicin optimista de Kautsky de una posible comunalidad de intereses entre numerosos capitales nacionales cartelizados, cooperando pacficamente en su explotacin conjunta del mundo para su mutuo y mximo beneficio. Sin embargo, tena mucho en comn con el punto de vista de Kautsky, pues la cooperacin entre las naciones occidentales, prescindiendo de la posicin de dominio de los Estados Unidos sobre todas ellas en el FMI y en el Banco Mundial, los rganos del capital financiero concentrado y centralizado, aseguraban en los aos posteriores a la Segunda Guerra Mundial la paz entre ellos. Pero, poda esperarse que la Unin Sovitica hiciese un razonamiento tan simplista? Poda esperarse que considerara las instituciones ultrafinancieras del mundo como esencialmente benignas? La respuesta es sin duda negativa. El imperialismo no poda desvanecerse del mundo, aunque se hubiese desvanecido el colonialismo, si era el producto final necesario de la concentracin del capital financiero, y especialmente si tal concentracin haba tomado una forma nueva y una ms concentrada. No hay modo alguno de saber lo que podra haber sucedido en el mundo, qu cambios se habran producido, si Kennan hubiese respondido al Departamento del Tesoro con un anlisis como ste, y especialmente si su respuesta hubiese sido adsequible a la Unin Sovitica y servido como base de discusin para lograr al menos la comprensin recproca de las posiciones ideolgicas nacionales de la Unin Sovitica y de los Estados Unidos. Kennan, con su memorndum, impidi que esta oportunidad se presentara, debido a la calurosa bienvenida con que sus informes fueron recibidos en los crculos militares y polticos norteamericanos. A partir de entonces, todas las principales actividades de los Estados Unidos estuvieron consagradas a cercar poltica y militarmente a Rusia, nacin a la que Kennan y el gobierno norteamericano eligieron para adjudicarle el papel de pueblo instintivamente hostil a los Estados Unidos y a todo el mundo exterior. Es discutible que el Banco Mundial y el FMI pudieran haber jugado papeles distintos si se hubiese logrado una acomodacin con Rusia, si se hubiese rechazado, por ejemplo, el informe de Kennan, especialmente su 26 nfasis en la tendencia instintiva de los rusos, fuesen comunistas o no, hacia las hostilidad, condicionada por la posicin histrico-geogrfica del pas. Es prcticamente intil especular sobre esto. No lo es examinar con detalle el proceso real que llev a un dominio del gobierno de los Estados Unidos sobre el capital financiero del mundo capitalista, el superimperialismo de la dictadura de una sola nacin que controla las decisiones del capital financiero del mundo. Esto es lo que ha hecho Michael Hudson. Al hacerlo, ha elevado la cuestin del imperialismo del nivel de fin de un proceso al de fenmeno con una evolucin propia. De esto se deduce que el sistema mundial americano que Hudson ha analizado con brillantez puede tener como sucesor algo tan inesperado e impredecible como el superimperialismo de la hegemona norteamericana, cuya extensin y cuyas formas estructurales nadie fue capaz de prever. Evidentemente, la teora del imperialismo necesita un nuevo examen, una puesta al da y una restructuracin para que se convierta en instrumento til de la interpretacin de las relaciones mundiales tal como son realmente, y para permitir prever con razonable precisin lo que ha de surgir de las cambiantes formas de las relaciones del mundo capitalista. Esto no puede lograrse sin un detallado estudio de las circunstancias concretas de nuestro tiempo. Michael Hudson ha elaborado este estudio detallado y ha interpretado las posibles consecuencias en el rea ms crtica, y que ms afecta a nuestro futuro, es decir, en el rea del crecimiento, el funcionamiento, y la debilidad de la dominacin norteamericana sobre los valores lquidos del mundo capitalista y sobre los instrumentos internacionales para el gobierno del mundo que los Estados Unidos han estructurado de acuerdo con sus necesidades financieras. TRENCE McCARTHY 27 1. NACIMIENTO DEL IMPERIALISMO POST-LENINIANO Un gran cambio... -Probablemente, un cambio inevitable en ltimo trmino- ha sido realizado por nuestra generacin. Durante la guerra los individuos lanzan sus pequeas reservas en el caldero nacional. Las guerras han servido a veces para dispersar el oro, como cuando Alejandro saque las reservas de oro de los templos de Persia o Pi. zarro las de los incas. Pero en esta ocasin la guerra concentrO el oro bajo las bvedas de los Bancos Centrales; y estos bancos no to han liberado. As, el oro ha desaparecido de la circulacin en casi todo el mundo. ---JOHN MAYNARD KsYs, Treatise on Money. Vol. II (Londres, 1930) p. 291. Durante la Primera Guerra Mundial y en el perodo de entreguerra, las inversiones internacionales de capital, sobre cuyo crecimiento haban fundado Hobson y Lenin sus teoras del imperialismo, se ampliaron en forma masiva. Sin embargo, an ms importante que su crecimiento fue el cambio cualitativo que experimentaron, y el grado extraordinario de concentracin que llegaron a alcanzar. Antes de la Primera Guerra Mundial la tendencia a la concentracin del capital internacional, en un nmero limitado de centros de competencia internacional, haba sido un fenmeno ampliamente extendido. En aquellos aos, sin embargo, los ttulos de valores extranjeros haban consistido principalmente en inversiones de capitalistas privados y de banqueros inversores, y estaban normalmente asegurados por valores que producan beneficios de compaas, sociedades, hipotecarios, y de inters variable, emitidos por empresas extranjeras o con base en el extranjero. Eran comunes las grandes inversiones en obligaciones gubernamentales extranjeras, pero las hacan sobre todo los capitalistas privados, por medio y a travs de instituciones bancarias especializadas en esta actividad. Evidentemente, los inversores no deseaban colocar sus fondos en aventuras exteriores sin una consistente posibilidad de beneficios. El prstamo y la inversin internacionales se conceban como una funcin que se amortizaba por s misma, y el inversor obtena el reembolso a travs de los beneficios obtenidos en las inversiones extranjeras del sector privado, y en el caso de ttulos del gobierno mediante el aumento de la capacidad fiscal incluso sin mi incremento de las tasas fiscales, al producirse un aumento de riqueza en el pas. La guerra cambi todo esto. Dio origen a peticiones masivas de unos gobiernos a otros, que excedan con mucho el volumen de las inversiones privadas internacionales y que se basaban en concepciones totalmente distintas. Especialmente notables entre estas peticiones fueron las deudas interaliadas por armamentos que alcanzaron los 280 mil millones de dlares en 1923, y la deuda por reparaciones que los alemanes haban de pagar a las potencias europeas aliadas victoriosas y que qued establecida en 600 mil millones de dlares en 1921. Estas obligaciones, por un total de 880 mil millones de dlares, sin tener en cuenta la cuanta de los intereses que se acumulaban y ampliaban la suma, no eran contrapartida de fondos invertidos en recursos productivos o en una expansin visible de la capacidad fiscal. Las compras de armas de los aliados, y la destruccin llevada a cabo en la accin blica sobre otros pases por parte de Alemania, por la que haba ahora de pagar, eran intrnsecamente incapaces de generar ganancias con las que amortizar las deudas de postguerra. Eran reclamaciones de pago por la destruccin de recursos, no por su creacin. A diferencia de las inversiones privadas, no venan aseguradas por la garanta de valores productivos. Ni tampoco estaba relacionado su volumen con la capacidad de los aliados o de los alemanes para pagar con sus ingresos nacionales. Europa no haba sido capaz por s sola de financiar el costo del consumo no productivo de recursos que implicaba la guerra. La base del endeudamiento oficial creado por la guerra era, por tanto, nada ms que el supuesto de que la deuda, por el hecho de serlo, haba de considerarse algo sacrosanto. Pero el sistema de la deuda es frgil, indicaba John Maynard Keynes poco despus de la firma del Tratado de Versalles, y ha sobrevivido nicamente porque su peso est representado por valores reales y va ligado de modo general con el sistema de propiedad, y porque las sumas ya prestadas no son excesivas en relacin con las que an se espera que se preste Ni Alemania ni las potencias aliadas, predeca, sern capaces de pagar sus deudas oficiales con slo su produccin y sus 1. The Economic Consequences of the Peace (Londres, 1919),pp. 280-81. 30 ingresos actuales, y mucho menos aun de traducir su capacidad fiscal domstica en cambio extranjero. El resultado podra ser una quiebra revolucionaria en las inversiones y el comercio mundiales. Una nueva era de hostilidad mundial podra verse agravada por impagos de las inversiones internacionales, concretamente de las deudas intergubernamentales. La Primera Guerra Mundial haba costado a los pases afectados 2.090 millones de dlares en gastos directos 2 Durante los primeros aos, antes de que los Estados Unidos se incorporaran al conflicto, los exportadores norteamericanos vendieron armas a los beligerantes a crdito, obteniendo 35.000 millones, adquiridos por tenedores privados de bonos gubernamentales y pagars. Adems, las potencias aliadas, pagaron por las armas norteamericanas vendiendo a los residentes americanos casi 40 mil millones de dlares en valores estadounidenses (bonos de ferrocarril, acciones normales, etc.)3 Las deudas privadas norteamericanas con extranjeros se vieron as reducidas por esta suma, mientras que las reclamaciones financieras privadas y gubernamentales norteamericanas se incrementaron, con un aumento neto de 75.000 millones de dlares a favor de los Estados Unidos. Mientras que las deudas internacionales privadas se reducan, las de los gobiernos aumentaban. Incluyendo los Prstamos de la Victoria, las obligaciones de los aliados con el gobierno de los Estados Unidos alcanzaron la cantidad de 120.000 millones de dlares en 1921, habindose iniciado con un crdito de 30.000 millones de dlares en 1917. La ascensin de los Estados Unidos al puesto de mximo acreedor mundial fue as en su origen primero una funcin gubernamental. No fue producto de inversiones privadas en el extranjero de excedentes obtenidos en la balanza comercial, ni fue resultado de la autoexpansin de inversiones exteriores privadas a travs del reempleo de los beneficios obtenidos en operaciones extranjeras o de la inversin de beneficios obtenidos en el interior del pas. Aunque se produjo tal reinversin del flujo de fondos privados, fue pequea comparada con los progresos realizados por el gobierno de los Estados Unidos durante la guerra con sus prstamos a los aliados, y, despus de la guerra, con su ayuda a la reconstruccin. En el caso de otros pases en la era capitalista, la intervencin gubernamental en una tierra extranjera haba seguido generalmente al crecimiento de las inversiones privadas en dicha tierra, en general un rea rica en recursos naturales no explotados. O bien los gobiernos haban adquirido territorios para asegurar la expansin de los intereses del capital privado de sus nacionales en esta rea y para excluir de ella a los capitalistas de otras naciones, o haban establecido acuerdos especiales con los dirigentes de tal rea de inversin, lo que en ltimo trmino produca resultados idnticos 2. liiiwny E. FISK, The Inter-Ally Debts: An Analysis of War and Post-War Public Finance, 1914-1923 (New York, Bankers Trust Company, 1924), p. 1. 3. U. S. Department of Commerce, Historical Statistics of the United Stales: Colonial Times to 1957 (Washington 1). C., 1960), p. 565. En ambos casos, el capital privado era quien tomaba la iniciativa; la accin del gobierno era algo subsiguiente. Quizs no haya sido ste el orden invariable de los acontecimientos pero s el habitual. Se haba producido una verdadera competicin por buscar campo libre a los intereses capitalistas privados en el extranjero, y se identificaban tales intereses con los de la nacin. Los Estados Unidos no siguieron este sendero histrico, ni se sintieron movidos por los mismos impulsos en su persecucin del puesto de principal acreedor del mundo. El gran aumento de las inversiones exteriores norteamericanas no se debi a los inversores privados, aunque tambin stos actuaran en el extranjero. Se debi al gobierno. No se dirigi primordialmente hacia las reas subdesarrolladas ricas en materias primas sino hacia una Europa que entonces tena un volumen de produccin industrial mayor que el de los Estados Unidos y era claramente deficitaria en materias primas dentro de sus fronteras. El motivo de las inversiones gubernamentales norteamericanas masivas en Europa fue poltico en su momento lgido, y la economa jug un pequeo papel. De hecho es vlido el argumento de que los intereses privados industriales y financieros de los Estados Unidos habran estado mejor servidos si el gobierno no hubiese intervenido financiera o militarmente en la guerra europea y en la reconstruccin de Europa. Una Europa totalmente exhausta, postrada por una guerra indefinidamente prolongada, habra quedado abierta al dominio del capital privado norteamericano, cuyos recursos habran generado en parte las continuadas ventas de armas en trminos comerciales a los beligerantes. Desde el punto de vista de la generalidad del capital financiero privado norteamericano, la intervencin fue un error. Una Europa totalmente exhausta no podra haber continuado manteniendo el control de sus colonias productoras de materias primas, tal como se demostr ampliamente a finales de la Segunda Guerra Mundial. La intervencin del gobierno norteamericano limit as las esferas de potencial expansin del capital financiero privado norteamericano tanto en Europa como en las reas coloniales europeas. Este aspecto de la evolucin del capital financiero internacional norteamericano, motivada por razones polticas, e iniciada y controlada por el gobierno, era nica en la historia. Esto no quiere decir que otros gobiernos no hayan financiado en el pasado a una u otra de las partes en guerras extranjeras, de acuerdo con sus objetivos polticos. Pero en ninguna ocasin previa haba empleado una nacin el capital estatal para convertirse en indiscutible acreedor frente al mundo. Era algo nuevo en el campo de las finanzas internacionales: la acumulacin y la concentracin de valores internacionales en manos de un gobierno, no en los diversos tenedores de acciones privados, por muy concentradas que stas pudieran estar. Este elemento nico del capital financiero internacional norteamericano se apartaba de las normas de las finanzas mucho ms de lo que haban prevista Hobson, Kautsicy y Lenin. No slo no haba sido predicho sino que era impredecible en las relaciones internacionales y en el desarrollo econmico del perodo en que el pensamiento de los tres anteriores se form. Lo que se haba previsto era el crecimiento y la concentracin del capital financiero en la esfera internacional como una etapa inevitable de la acumulacin y concentracin generales del capital. Kautsky y Lenin compartan este punto de vista con Hobson lo mismo que Hilferding. Kautsky razonaba que esto poda llevar a la guerra, pero tambin a la paz si se llegaba a acuerdos adecuados y obligatorios entre los crteles internacionales del capital financiero. Lenin estaba totalmente en desacuerdo con esto: la guerra no slo poda sino que deba producirse como consecuencia de la internacionalizacin del papel financiero privado. Los gobiernos, en un mundo capitalista, eran los comits ejecutivos de la burguesa nacional. Los conflictos de intereses entre los grupos de competencia nacionales del capital financiero deben, ipso facto, convertirse en disputas internacionales que involucran a los gobiernos. La guerra debe sobrevenir por tanto de modo inevitable. Cuanto mayor sea el alcance industrial y geogrfico de los conflictos de intereses, mayor ha de ser la guerra que ha de venir. Ni Kautsky ni Lenin anticiparon o analizaron los aspectos nicos de la ascencin de los Estados Unidos como gran nacin acreedora. De hecho, no slo estaban en un error Kautsky y Lenin sobre este punto sino que tambin lo estaban los habitantes de los Estados Unidos, incluyendo a la mayora de sus investigadores. La atencin se centr en los problemas de transferencia planteados por las grandes deudas internacionales y en los ajustes tcnicos y el mecanismo de transferencia. La verdadera cuestin que exiga un examen de los investigadores, y que no fue examinada, era lo que poda significar para el mundo el que un importante pas capitalista subordinase los intereses de su burguesa nacional a los intereses autnomos de su gobierno nacional; por qu, en realidad, los recursos de los capitalistas privados de la nacin se regulaban para servir a los fines que el gobierno consideraba adecuados. Y por qu recursos financieros internacionales de enorme magnitud no slo acudan a este gobierno sino que eran arrancados por los gobiernos extranjeros, como prstamos y tasas, a sus ciudadanos, incluida su burguesa. Esta poltica del gobierno no poda proporcionar ningn resultado econmico claro a la colectividad de grupos de intereses privados de Norteamrica. Esto distingue notablemente la iniciacin de los Estados Unidos en la escena mundial como acreedor dominante de, por ejemplo, las iniciativas militares mucho ms graduales de Inglaterra para intentar lograr el mismo estatus. La economa inglesa y sus objetivos territoriales haban sido obvios. Chocaron, inevitablemente, con objetivos similares alemanes. Los Estados Unidos no ocupaban una posicin parecida. La ganancia territorial no fue ni propsito ni resultado de la intervencin norteamericana en la Primera Guerra Mundial. No se produjo ningn choque de ambiciones imperialistas en el sentido colonial cuando sta se acab. En lugar de eso, el gobierno de los Estados Unidos hizo an ms inversiones de capital en Europa, tanto en el territorio de los recientes adversarios como en el de los aliados. Las naturaleza predominantemente gubernamental del capital financiero internacional norteamericano, que se haba iniciado durante la guerra, se acentu aun ms cuando sta termin. Lo que se experimentaba era la temprana manifestacin de lo que haba de evolucionar en otros pafses, aunque en forma mucho ms cruda, hacia el nacional-socialismo. Alemania bajo Hitler e Italia bajo Mussolini, subordinaron ambas los intereses individuales de sus grupos capitalistas independientes a una empresa poltica nacional; sin perjudicar a estos intereses, pero sometindolos a una regulacin ms o menos efectiva segn la naturaleza del rgimen. Exactamente esto, aunque de una forma mucho ms benigna, estaba implcito en el supuesto del papel de principal acreedor de la nacin y del mundo del gobierno de los Estados Unidos. No hubo resistencia a esta usurpacin de poder ni siquiera por parte de las asociaciones capitalistas ms importantes, nacionales e internacionales. Por el contrario, el orden financiero mundial procur apoyarse en la parte dominante de las finanzas mundiales que era capaz de manipular y que realmente manipulaba el gobierno de los Estados Unidos. Este supuesto de depositar el poder en un solo gobierno nacional resulto ser tan revolucionario para el mundo capitalista, como la propia revolucin bolchevique. Los Estados Unidos se hicieron todopoderosos dentro del mundo capitalista; y ms an, cuando, inmediatamente despus de la Primera Guerra Mundial, redujo el ritmo de consumo de sus valores reduciendo sus presupuestos militares. A la capacidad del gobierno norteamericano para perseguir objetivos polticos en el extranjero a travs del prstamo masivo a otros pases, contribuy en gran parte la decisin del propio gobierno de no cargarse con el coste de intentar lograr estos mismos objetivos militarmente, es decir, por medios ms tradicionales. Desde el principio, por tanto, el papel del gobierno en las inversiones exteriores ha sido decisivo. Fue el gobierno el que, pese a todo, determino el crecimiento y la direccin de las inversiones norteamericanas en el extranjero, y no la inversin de capital financiero privado la que determino la poltica exterior de los Estados Unidos. Sin tener en cuenta esto, resulta difcil comprender la poltica aparentemente contradictoria, y aparentemente negativa, de los Estados Unidos con sus aliados de la Primera Guerra Mundial, durante sta y durante los aos que a sta siguieron. Ni puede descubrirse la razn fundamental que permita comprender la poltica imperialista financiera de los Estados Unidos despus de la Segunda Guerra Mundial, si no se estudia el contexto dentro del cual los Estados Unidos actuaron en el perodo de entreguerra respecto a las deudas por reparaciones alemanas y a las deudas de guerra interaliadas. En cierta medida, la magnitud del cambio de la inversin privada a la gubernamental, provocado por una poltica norteamericana deliberadamente dirigida a este fin, se muestra en el cuadro 1. Casi el 80 % de las 34 CUADRO I. -NUEVAS EMISIONES DE CAPITAL EN LONDRES Y NUEVA YORK 1921-30' VENTAS DE NUEVOS VALORES EN LOS ESTADOS UNIDOS, 1921-1930 (Millones de dlares) Total 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1923 1929 1930 1921-5 1926-30 1921 1922 1923 1924 1925 1921-25 * FUENTE 692,4 863,0 497,6 1.217,2 1.3162 1.288,5 1.577,4 1.489,4 705,8 1.087,5 4.586,4 6348,6 NCE'%S EMISIONES Total 110,6 139.4 135,3 134,7 91,0 611,0 WILLIAM ADAMS Gobierno 554,4 711,6 377,2 1.035,3 939,7 715,0 1.0745 900,5 262,3 735,5 3.6182 3.687,9 Capital Privado 138,0 151,4 120,4 181,9 376.5 573,5 502,9 588,9 443,4 352,0 9683 2.460,7 % Gobierno Ve Capital Privado 80,1 82,5 75.8 85,1 71,4 55,5 68,1 60,5 372 67,6 78,9 60,0 DE CAPITAL EN LONDRES, 1921-1925 (Millones de libras esterlinas) Gobierno 80$ 86,0 95,1 99,1 35,7 396,4 19,9 17$ 24,2 14$ 28,6 44.5 31,9 39,5 62,8 32,4 22,1 40.0 Capita! Privado 30,0 53,4 40,2 35,6 55,3 214,5 3/4 Gobierno 3/4 Capital Privado 72,8 61,7 70,2 77,6 39,2 60,5 BRowN, The Gold Standard Reinterpreted: 1914-1943 (Nueva York, 1940), Vol. 1, p. 328 (para las cifras de Londres). Council on Foreign Relations, The United States in World Affairs: 932 (Nueva York, 1933), p. 74 (pan las cifras de tos Estados Unidos). emisiones de valores realizadas en los Estados Unidos durante 1921-25 y el 60 We do las realizadas en Inglaterra lo fueron por entidades del gobierno: 36.000 millones de dlares en Nueva York y casi 20.000 millones de dlares en Londres. Estas sumas eran grandes para el perodo. Fueron sin embargo insuficientes para permitir a los aliados europeos pagar sus deudas de guerra al gobierno de los Estados Unidos, dado que la devolucin de las reparaciones alemanas no estaba garantizada. Los prstamos gubernamentales extranjeros de Londres, de casi 20.000 millones de dlares, a una paridad de 5 dlares por libra, eran un mero 7 % de las deudas blicas inter-aliadas, y poco ms de un 2 % del total de las deudas de guerra interaliadas ms las obligaciones de reparacin alemanas. Sin embargo superaban con mucho las acciones del sector privado de 11.000 millones de dlares en Londres durante los mismos cinco aos. Estos eran aos de recuperacin post-blica, de una cierta prosperidad relativa para la mayora de Europa. Sin embargo el peso de las deudas inter-aliadas impuestas por los Estados Unidos obligaban a los gobiernos de Europa, aliados de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, a empobrecer su tesorera, a hundirse cada vez ms en el endeudamiento, a privar a sus industrias de los crditos necesarios, a limitar sus exportaciones potenciales y a dejar el campo abierto para que los Estados Unidos se transformasen en una potencia mundial en la amplitud y la direccin que su gobierno deseara. Fueron estos los aos en que se dio, merecidamente, a los Estados Unidos el nombre de Tio Shyloclc * La poltica de obligar a los aliados europeos -sobre todo a Inglaterra- a continuar cumplimentando despus del conflicto el pago del capital y de los intereses de las deudas de guerra a los Estados Unidos era una agresin poltica de primera magnitud, que violaba totalmente las promesas implcitas hechas por los Estados Unidos a sus aliados durante la lucha. Cuando los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial el 7 de abril de 1917, Europa estaba prxima a agotar sus recursos financieros. Careca de los medios necesarios para comprar armas en efectivo a los Estados Unidos en la cuanta requerida, y careca de garanta adecuada para obtener suficientes prstamos a travs de los bancos norteamericanos. Una de las primeras medidas del Congreso despus de que los Estados Unidos declararan la guerra fue, en consecuencia, votar prstamos gubernamentales para financiar la compra de armas de los aliados. Pasara casi un ao antes de que las tropas norteamericanas estuviesen preparadas para luchar en Europa. El presidente Wilson no slo haba mantenido al pas al margen de la guerra hasta 1917, lo haba mantenido adems sin ninguna preparacin militar para el conflicto, a la escala en que ste se desarrollaba en Europa. Lo que la nacin tena era dinero, soldados y capacidad productiva para la fabricacin de armas. En cuestin de semanas el Congreso autoriz la concesin de un prs El prestamista de El Mercader de Venecia de Shakespeare. (N. del T.) tamo de 30.000 millones de dlares a los aliados. Un boletn del Departamento del Tesoro explicaba que se concedieron prstamos a los aliados para permitirles desarrollar una lucha que de otro modo habra de asumir el ejrcito norteamericano a gran coste, no slo de hombres, sino tambin de dinero. Dinero que nunca sera devuelto a los Estados Unidos, y vidas que jams podran restaurarse. Philip Snowden, Canciller del Tesoro de la Gran Bretaa en el primer gobierno laborista, indicaba que el gobierno norteamericano haba obtenido unos 30.000 millones de dlares de impuestos sobre sus industrias de armamentos y otras relacionadas con stas. Cantidad que coincida precisamente con el valor de su primer prstamo a Europa. Snowden conclua que: Las sumas prestadas por los Estados Unidos desde 1917 para ayudar a los aliados a combatir en una batalla comn eran slo una parte de los beneficios obtenidos de los aliados antes de su entrada en la guerra'. Como comentaba ms tarde un banquero: Pocos comprenden, pertenezcan a los crculos oficiales o no, el coste real de esta decisin. Significa que dentro de los prximos tres aos el gobierno de los Estados Unidos suministrar a las potencias aliadas con las que se ha asociado, a cambio de unas inseguras promesas do pago en fecha indefinida, armas y municiones valoradas en ms de 9.500 millones de dlares5. Los representantes del gobierno norteamericano dijeron a sus aliados que no tenan por qu preocuparse respecto a las condiciones de pago d la deuda, que haban de establecerse despus de obtenida la victoria, y que se estableceran supuestamente en trminos nominales. Por ejemplo, en un momento en que haba amplio apoyo pblico para una donacin de 10.000 millones de dlares a Francia para ayudar a este pas a proseguir (a guerra, en gratitud por su ayuda a los Estados Unidos durante la Guerra de Independencia Norteamericana, se anim al gobierno francs de modo oficial a financiar todas sus compras de armas a travs de los canales gubernamentales estadounidenses con la implicacin de que, en conjunto, esta financiacin equivaldra a un regalo. El senador Kenyon de Iowa anunciaba: Quiero decir por mi parte, seor Presidente, que deseo que uno de los prstamos, si lo hacemos, no sea devuelto jams y que jams lo reclamemos. Debemos mucho ms que eso a la Repblica de Francia por lo que ha hecho por nosotros y que nosotros nunca podremos llegar a pagarle. Francia acudi a ayudarnos con dinero, y con una parte de su ejrcito y de su marina, en nuestras horas ms difciles. Y sin la ayuda de Francia difcilmente tendramos ahora esta nacin... Deseara que este gobierno jams pidiese a Francia la devolucin del prstamo que debe 4. PHILIP SNOWDEN, -The Debt Settlement: The Case for Revision., Atlantic Monthly, Vol. 138 (Sep. 1926), reproducido en Selected Articles on Interaf lied Debts and Revision of the Debt Settlements de Thayer Geronld y Laura Shearer Turnbuil, New York, 1928, p. 446. S. Fjsi op. cit., p. 154. 17 mos concederle'. Tpica del tono predominante en los Estados Unidos en aquella poca respecto a las negociaciones de prstamos europeos fue la declaracin del congresista Kitchin, presidente del Comit de Procedimientos y Medios del Congreso: El hecho es que aunque no recibiramos un cntimo de este dinero despus de acabada la guerra nos saldra de todos modos barato7. Un articulista escriba ms tarde: Cuando los Estados Unidos se incorporaron al conflicto en abril de 1917, procuraron por todos los medios acudir con hombres y municiones al frente lo ms pronto posible. Las municiones llegaron all aproximadamente un ao antes que las tropas. Si stas hubiesen llegado a la vez que las municiones, podran haber gastado municiones. En este caso habramos tenido que pagar por ellas y tambin por las cruces blancas y por los hombres que fueran heridos mientras las utilizaban. Pero nuestros hombres no llegaron all tan pronto, y fue a nuestros aliados a quienes correspondi la tarea de rechazar al enemigo y de pagar por las municiones con que lo hicieron 8 La lucha termin con el armisticio de noviembre de 1918. Los funcionarios norteamericanos intentaron inmediatamente proporcionar a Europa prstamos de ayuda a la reconstruccin, pero el Congreso se neg a conceder los fondos. Esto plante la amenaza de un hundimiento de los precios agrcolas e industriales en los Estados Unidos, pues Europa no poda continuar comprando alimentos norteamericanos a los elevados precios de la poca de guerra. En enero de 1919, cuando la Gran Bretaa cancel sus pedidos mensuales de alimentos, el miedo se extendi en los sectores agrarios norteamericanos, ante la amenaza de un inminente colapso de los precios. El gobierno norteamericano ya haba adquirido miles de automviles y de camiones... con el fin de impedir una ruina de la industria automovilstica9. Pareca que iba a tomarse la misma medida para la agricultura. Herbert Hoover, presidente entonces de la U. S. Food Administration, escribi al presidente Wilson: Si no se pone algn remedio a esta situacin se producir un desastre en los mercados norteamericanos, y con los adelantos de varios cientos de millones de dlares que los bancos han dado a la industria de productos del cerdo, no slo nos precipitaremos en una crisis financiera sino que haremos traicin al agricultor americano que se ha consagrado a esta tarea. El excedente es tan grande que resulta imposible que pueda absorberse en los Estados Unidos, y, siendo artculos perecederos, se perdern sin remedio'. En 6. Idem., p. 168. 7. Idem., p. 162. Vanse tambin los comentarios del congresista Switzer, idem., p. 167 y los comentarios de los congresistas Rainey y Andrew en la obra citada de Gerould y turnbull, pp. 306-310. 8. ALLEN S. Ouss'rm, Lafayette, We Want Our Money, The Nation, Vol. CXXI (Dic. 23, 1925), p. 723, cita de Gerould y Turubuli, op. cit., p. 412. 9. FisK, op. cit., p. 186. 10. dem., p. 238. consecuencia, el gobierno norteamericano recurri a una estratagema destinada a esquivar la negativa del Congreso a conceder los crditos para la reconstruccin: La administracin decidi actuar como si la guerra continuase an. As era tcnicamente, pues el fin legal de la guerra se producira despus de su proclamacin por el presidente". De hecho, un informe al gobierno de los Estados Unidos sobre el problema y sobre la tarea de desmovilizacin sugiri un proyecto que anticipaba el del Banco Mundial de despus de la Segunda Guerra Mundial: En lugar de labores gubernamentales, hay muchas tareas a las que pueden dedicarse hombres y materiales durante el perodo de transicin, y de las que pueden ir retirndose muy gradualmente. En primer lugar, existe gran necesidad de reemplazar maquinada y equipo y otros bienes de capital, desgastados y anticuados por la guerra. En segundo lugar, hombres, materiales e instalaciones pueden utilizarse en la rehabilitacin del territorio devastado por la guerra. Hay en Francia, en Blgica y en Rusia muchos sectores donde pueden utilizarse hombres y materiales, y una gran parte del equipo industrial necesario podra muy bien fabricarse en este pas'2. Algunos de estos recursos de reconstruccin se transfirieron a Alemania y a Austria con aprobacin oficial norteamericana, con el fin de impedir el triunfo de la revolucin en estos dos pases 13 El primer prstamo Victory Liberty Loan se hizo en marzo de 1918. Con el nico propsito de proporcionar medios para efectuar compras de cualquier artculo propiedad, directa o indirecta, de los Estados Unidos que los Estados Unidos no necesiten, o de cualquier cantidad de trigo al precio que ha sido o pueda ser garantizado por los Estados Unidos. Hasta el 4 de noviembre de 1921 no se produjo la declaracin oficial del presidente Harding dando por finalizada la Primera Guerra Mundial. La declaracin tena efectos retroactivos desde el 2 de julio de 1921. Ms tarde haba de sugerirse que la negativa norteamericana a reconocer la relacin entre las deudas interaliadas y las reparaciones alemanas proceda del deseo del presidente Wilson de que se diese un trato justo a Alemania. Cuando, al final de la guerra, los aliados sugirieron al presidente Wilson que deban perdonarse sus deudas de guerra, la sugerencia iba unida a una proposicin de que los Estados Unidos condicionaran sus reclamaciones a las posibilidades de obtener una compensacin adecuada de Alemania. La idea era que si los Estados Unidos no obligaban a los aliados a pagar, los aliados no necesitaran obligar a Alemania a pagar tanto. As, moderando sus reclamaciones frente a Alemania, tendran mayores seguridades de obtener algo de ella. Fue esta proposicin la que rechaz con bastante ardor el presidente Wilson en su carta de 5 de agosto de 1920 11. Idem., p. 9. 12. Cita de I. Maurice Clark, Walton H. Hamilton y Harold O. Moulton (eds.), Readings in the Economics of War (Chicago, 1918), p. 638. 13. FISK, op. cit., p. 185. a Lloyd George. Los Estados Unidos, deca, no comprenden la lgica de una sugerencia que, o bien quiere decir que los Estados Unidos deben pagar parte de las obligaciones de reparacin alemanas, o que debe hacer un regalo a los gobiernos aliados para inducirles a fijar tales reparaciones en una cuanta que Alemania sea capaz de pagar". Pero Alemania qued hundida porque los aliados europeos fijaron el volumen de las reparaciones muy por encima de la suma que poda pagar. Esperaba poder obtener de algn modo prstamos de los Estados Unidos para realizar los pagos de las reparaciones, lo que luego consigui. No es ya ningn misterio el por qu los Estados Unidos continuaron negndose a reconocer cualquier relacin entre las reparaciones alemanas y las deudas interaliadas una vez fijadas las reparaciones. Los aliados necesitaban realmente los fondos alemanes para pagar sus deudas de armamento a los Estados Unidos; al no aceptar Estados Unidos ajustar sus deudas al pago de las reparaciones alemanas, los aliados se vieron hundidos y hundieron a Alemania. El capital financiero gubernamental norteamericano no concedera a sus deudores ni siquiera las condiciones que los acreedores comerciales estn generalmente dispuestos a conceder. Tan pronto como termin la guerra el gobierno norteamericano pidi a sus aliados que empezaran a pagar la deuda y los intereses por las armas y suministros financiados con los crditos concedidos. En la historia de la guerra ningn aliado haba exigido un pago tal de sus aliados militares. El suministro de armas a los aliados, por costumbre universal, se consideraba coste de guerra. Esta vez los crditos no se borraron de los libros. El guila habla abierto sus garras. Cuando el general Pershing entr en Paris a la cabeza de las tropas aliadas, salud la tumba de Lafayette y anunci: Lafayette, estamos aqu. Una caricatura popular de principios de los aos veinte le pintaba frente al monumento diciendo: Lafayette estamos aqu. Y venimos a cobrar. De los 280.000 millones nominales de las deudas interaliadas, el gobierno norteamericano era acreedor de 120.00 millones, 47.000 de los cuales adeudaba la Gran Bretaa, a la que a su vez adeudaban 110.000 millones sus aliados europeos. Gran parte de esta deuda corresponda a Rusia y no poda recuperarse despus de la revolucin bolchevique de noviembre de 1917. La cuanta de este endeudamiento oficial internacional sobrepasaba abrumadoramente las inversiones privadas internacionales existentes antes de la guerra. El nico modo visible que los aliados tenan de obtener los fondos necesarios para pagar a los Estados Unidos era insistir en las reparaciones alemanas. Sin el pago de los aliados a los Estados Unidos, comentaba un observador oficial britnico en 1929, el problema de las reparaciones sera muy simple. Sera muy fcil fijar la cifra que Alemania pudiera pa 14. Council on Foreign Relations, The United States in World Affairs: 93! (New York, 1932), pp. 159.60. 40 gar, y que aceptasen los aliados; pero desde el momento en que Europa tiene que pagar esas enormes sumas a los Estados Unidos resulta muy difcil rebajar la deuda alemana'5. Alemania se vio endeudada en una suma equivalente a la mayor parte de los daos producidos durante la guerra, suma que exceda el monto total de los valores de todas las empresas alemanas. El pas sencillamente careca de los recursos necesarios para proporcionar a los aliados los fondos que precisaban para amortizar sus deudas con los Estados Unidos y entre s. Como observaba Snowden: Cuando los acuerdos establecidos con los norteamericanos entren en vigor, los deudores europeos habrn de pagar a cuenta de sus deudas una cantidad aproximada a 120 millones de libras esterlinas (600 millones de dlares) al ao. Lo ms que se puede esperar obtener de las reparaciones alemanas es unos 50 millones de libras al ao (250 millones de dlares), aunque el plan de Dawes prev la posibilidad de un pago anual de 125 millones de libras (625 millones de dlares). Pero ningn especialista cree que Alemania sea capaz de pagar una suma que se aproxime a tal cantidad. Por tanto, lo que en definitiva significa todo esto es que Norteamrica obtendr el total de las reparaciones alemanas y probablemente una suma igual adems. No est mal para un pas que entr en la guerra con 'ninguna indemnizacin y ningn provecho material' como blasn de sus banderas 16 El Sr. Snowden aluda al discurso pronunciado por el presidente Wilson ante el Congreso el 2 de abril de 1917, en que deca: No servimos ningn fin egosta, no tenemos ningn deseo de conquista, ni de dominio, no buscamos indemnizaciones para nosotros, ni compensacin material por los sacrificios que libremente debemos asumir. El presidente Wilson haba prometido tambin a Blgica que nunca se exigira la devolucin de los 171 millones de dlares prestados al pas por el gobierno norteamericano. Esta promesa no se cumpli, aunque el gobierno de los Estados Unidos prescindi de los intereses en este caso. La Gran Bretaa y Francia, por el contrario, prescindieron tanto de la cantidad principal como de los intereses en sus prstamos, mucho mayores, a Blgica Tal como explica Keynes, Francia podra sencillamente exigir a Alemania el importe total de la destruccin de su pas. Pero la victoriosa Francia debe pagar a sus amigos y aliados ms de cuatro veces la indemnizacin que en la derrota de 1870 hubo de pagar a Alemania. La mano de Bismarck fue suave comparada con la de un aliado o un asociado'8. El resultado, insista, sera que la guerra habr acabado con una red de pesados tributos a pagar entre un aliado y otro. La cuanta total de este tributo es muy probable qu exceda la suma obtenible del enemigo; y la guerra habr terminado 15. R. 13. BwTw, The Reparations Problem, Journal of the Royal Institute oj International Affairs, (Mayo, 1929), p. 208. 16. Cita de Gerouid y Turnbuil, op. cit., p. 453. 17. Vase sobre esto idem., p. 301. 18. Idem., pp. 276-77. con el intolerable resultado de que los aliados se vern obligados a pagarse indemnizaciones entre s en lugar de recibirlas del enemigo. Pese a estos hechos, el Departamento del Tesoro norteamericano se neg sistemtica y persistentemente a reconsiderar los esquemas que haba elaborado de devolucin de prstamos e intereses de las deudas interaliadas, y a establecer cualquier relacin entre stas y la recepcin por parte de las potencias aliadas de las reparaciones alemanas. La Gran Bretaa hubo as de presionar a Francia y Alemania para obtener los fondos necesarios para pagar sus deudas de guerra a los Estados Unidos. Francia slo poda acudir a Alemania, y en 1921 ocup el Sarre para tomar en especie lo que no poda cobrar en efectivo. Fue un perodo en que la frustracin y la situacin econmica insostenible impuestas por los Estados Unidos al mundo provocaron los actos nacionalistas ms exaltados. Keynes demostr tener razn en su juicio de que la sociedad alemana se hundira en su intento de cumplir con el pago de las reparaciones. Alemania sucumbi a la hiperinflacin durante 1921-22. Ya se haba celebrado una conferencia econmica internacional en Bruselas en 1920; se celebr otra en Gnova en 1922. Estas dos conferencias fueron precursoras de lo que en 1945 haba de convertirse en los Acuerdos de Bretton Woods, y en ellas se propusieron la mayor parte de los objetivos y de las normas bsicas que se aplicaron despus de la Segunda Guerra Mundial al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Estas proposiciones fueron seguidas del Plan Dawes en 1924 y del Plan Young en 1929 para coordinar e] pago de las deudas intergubernamentales entre Alemania y las Potencias Aliadas. Pero la economa alemana, bajo la carga de las reparaciones, se quebr con la mayor inflacin de la historia humana. La clase media alemana qued destruida, sembrando las semillas del fascismo que haba de venir. Podemos estar totalmente seguros de que Alemania continuar cooperando, desarrollando y prosiguiendo una poltica de paz y de reconciliacin y que volver la espalda al militarismo y la reaccin?, se pregun taba un observador en 1929. Una victoria del ala derecha en Alemania era segn l, inevitable. No significar un retorno inmediato a un rearme de Alemania, no significar un estallido inmediato de la guerra; pero ser el reverso de la medalla de la actual poltica alemana de cooperacin constructiva en la edificacin de la paz mundial. 19 Un contemporneo subrayaba que un banquero americano al que vi hoy mantena el punto de vista extremo de que al final Europa tendra que declarar la guerra a los Estados Unidos con el fin de rechazar sus deudas 20 Las cargas impuestas por el capital financiero estatal internacional prepararon as las bases para la guerra futura, tal como Lenin haba anticipado que hara el capital internacional privado debido a su creciente concen 19. Comentarios del profesor Baker sobre el trabajo de It. H. BR~, op. cit., pp. 221-22. 20. Comentarios de Ma. DEVERALL sobre idem., p. 226. tracin. Su efecto destructor viose agravado por el hecho de que sus reclamaciones financieras no tenan ninguna contrapartida en recursos productivos de capital, ningn medio por el cual pudieran satisfacerse. Fue, por el contrario, una reclamacin por el pago del coste de los recursos destrozados en Europa. Keynes se opuso inmediatamente a la falsa analoga entre la santidad de las inversiones productivas privadas y las ms discutibles reclamaciones intergubernamentales de la postguerra, y ridiculiz el punto de vista del banquero tpico de que un sistema comparable entre los gobiernos, a una escala mucho ms vasta y claramente abusiva, que no representase valores reales, y menos estrechamente asociado con el sistema de propiedad, es natural y razonable y se ajusta a la naturaleza humana 21 Un pas viejo poda desarrollar a otro joven mediante la inversin privada, para poner en estado de produccin los recursos productivos, de modo que el arreglo pueda ser mutuamente ventajoso, y producir abundantes beneficios al prestamista, que lgicamente esperar cobrarlos. Pero la posicin no puede invertirse 22 Un pas joven tal como los Estados Unidos no poda esperar que los pases ms viejos de Europa fuesen capaces de sobrepasar su produccin hasta el punto de generar un excedente exportable y vendible suficiente para amortizar las grandes deudas interaliadas y para satisfacer las necesidades internas. Si se lanzaran valores europeos en Amrica en forma anloga a los valores americanos lanzados en Europa durante el siglo diecinueve, la analoga sera falsa; porque, tomados en conjunto, no hay ningn incremento natural, ningn fondo real, del cual puedan pagarse. El inters habrn de proporcionarlo nuevos prstamos, en la medida en que stos puedan obtenerse, y esta estructura financiera ir creciendo indefinidamente, hasta que ya no merezca la pena mantener ninguna ilusin de que tenga fundamento. La resistencia de los inversores americanos a comprar valores europeos se basa en el sentido comn. Europa poda obtener ciertamente los fondos necesarios para amortizar sus deudas interaliadas generando unos excedentes de pagos con los Estados Unidos de dos modos: expandiendo las exportaciones a dicho pas, es decir, haciendo incursiones en los mercados norteamericanos, u obteniendo prstamos de los inversionistas norteamericanos. Como subrayaba Frank Taussig: Ciertos sectores de la industria americana experimentarn una competencia adicional de sus rivales europeos. Consecuencias de este tipo, aunque menos importantes cualitativamente de lo que suele suponerse, es lo que debe esperarse como probable resultado de los pagos de las deudas. 23 Los tericos del Departamento de Comercio especulaban que los Estados Unidos habran de evolucionar hacia convertirse 21. The Economic Consequences of the Peace, p. 281. 22. A Revision of the Treaty (Londres, 1922), p. 161. 23. -The Interallied Debts., Atlantic Monthly, Vol. CXXXIX (Mar., 1972), cita de Gerould y Turnbull, op. cit., p. 461. 43 en una nacin comercialmente deficitaria con el objeto de financiar la devolucin de deuda de Europa: ((Si los gobiernos europeos que an no han empezado a pagar sus deudas con el gobierno de los Estados Unidos' lo hiciesen, no hay apenas duda de que las importaciones de mercancas igualaran ordinariamente o excederan a las exportaciones, como en general es el caso de los pases acreedores. 24 Estos tericos aceptaban como axiomtico que los pagos de las deudas al gobierno norteamericano deban preceder a cualquier otro objetivo, incluido un posible cambio de las normas comerciales existentes entre los Estados Unidos y el resto de los pases. La primaca de las finanzas del gobierno sobre los intereses privados norteamericanos no podan dejarse tranquilamente al margen. El dilema de los Estados Unidos estribaba en la contradiccin entre el papel de usurero del mundo, que jugaba el gobierno norteamericano como una institucin econmica autnoma, y los perjuicios que esto poda causar a los intereses industriales domsticos, y a la nacin por tanto, si las exportaciones europeas a los Estados Unidos haban de aumentar lo suficiente como para permitir el pago de las deudas de guerra. El gobierno intent resolver esta contradiccin insistiendo en que se trataba de un problema de Europa, no de los Estados Unidos. No deba hacerse a Europa ms capaz para competir en los mercados norteamericanos. En consecuencia, Europa deba satisfacer sus obligaciones intergubernamentales no mediante la expansin del comercio ultramarino, sino mediante la reduccin del consumo. El medio obvio para lograr este fin era limitar las importaciones europeas a los Estados Unidos elevando las tarifas aduaneras norteamericanas. Europa, entonces, deba limitar el consumo con el fin de obtener un supervit con el que satisfacer sus deudas. Para transformar en dinero este supervit, Europa haba de vender al extranjero lo que obtena reduciendo el consumo. Pero en este extranjero no se incluan los mercados norteamericanos. El gobierno de los Estados Unidos despus de la Primera Guerra Mundial estableci as el precedente de que, a travs del capital financiero estatal internacional, los Estados Unidos manipularan la direccin del crecimiento del comercio mundial y, al mismo tiempo, el consumo en otras naciones. Las tarifas aduaneras norteamericanas serviran as el doble objetivo de proteger a las industrias domsticas y de influir en la direccin del comercio mundial, ambas cosas dentro del contexto de las necesidades del pago de la deuda intergubernamental. Minimizando el consumo en Europa se incrementaban a un tiempo el margen del que habran de satisfacerse los pagos de la deuda y la capacidad de crdito de Europa, de modo que los pases europeos pudiesen obtener prstamos en los mercados de capital norteamericanos, y as cumplimentar el pago de la deuda y de los intereses en las relaciones intergubernamentales. 24. U S. Department of Commerce, The Balance of International Paymets of the United SLates in 1923, Trade Information Bulletin, n. 215 (Apr. 7, 1924). Vase tambin el informe de 1924, p. 27. 44 Los aranceles del pas se elevaron en 1921 con el decidido propsito de defender a los productores norteamericanos contra la posibilidad de que Alemania y otros pases desvalorizaran sus monedas bajo la presin de las deuda . En mayo de este ao, los precios comenzaron a desplomarse en los Estados Unidos at reducirse los mercados europeos que haban sido apoyados por los prstamos de guerra norteamericanos. Se estableci una tarifa de emergencia para las importaciones agrcolas, y a ella sigui en 1922 la Fordney Tariff, que restauraba el alto ndice arancelario sobre las importaciones establecido por la Payne-Aldrich Act de 1909. Las tarifas sobre las importaciones hubieron de elevarse en un porcentaje medio de un 38 %, frente a un 16 /o en 1920. Se restauraba el Precio de Venta Norteamericano de la ley de 1909 y, adems, se aplicaba el coste equiparado de produccin a ciertas categoras de productos. El presidente reciba autorizacin para elevar las tarifas siempre que los productos existentes fuesen insuficientes para neutralizar la ventaja comparativa de los costes de produccin de que disfrutaban en otros pases. En consecuencia, la ley vena a negar el principio econmico de la ventaja internacional comparativa. Ni Alemania ni los aliados podran obtener los dlares necesarios para cumplimentar su deuda intergubernamental creando un supervit comercial con los Estados Unidos y desplazando a la mano de obra y a la industria norteamericana. Sit alternativa era acumular fondos a travs de prstamos del sector privado estadounidense. Esta poltica de prstamo a los europeos a travs del sector privado norteamericano, en lugar de incrementar las exportaciones en los Estados Unidos, fue lgicamente respaldada por los portavoces de la clase obrera. Matthew Woll, vicepresidente de la American Federation of Labor, reconoca que el gobierno de los Estados Unidos estaba dando los pasos adecuados para recuperar sus prstamos. Europa pagar con una mano y recibir un nuevo prstamo con la otra, y continuar utilizando el capital del mismo modo.., es mejor para nosotros eso que recibir el pago en productos que obstaculizaran la buena marcha de nuestras industrias. Creo que puede predecirse con seguridad que dentro de cincuenta aos los Estados Unidos tendrn ms prstamos e inversiones en el extranjero de los que tienen hoy, incluyendo estas deudas, y esto significar que no habremos recibido un pago real de tales deudas. tYnicamente habrn cambiado sus formas . La consecuencia fue poner en movimiento un proceso de pago triangular, de los Estados Unidos a Alemania, de Alemania a los Aliados Europeos y de stos de nuevo a los Estados Unidos. Durante el pero 23. Vase, por ejemplo, la monografa de la U. S. Tariff commission, Deprecia ted Exchange and International Trade (2d. ed. Washington, 1922). 26. ,The Effect on American Workers of Collecting Allied Debts-, Annals of the American Academy of Political and Social Science, Vol. CXXVI (July, 1926), cita de Cerould y Turnbull, op. cit., pp. 473-74. 45 do 1924-31, los inversores privados norteamericanos enviaron 12.000 millones de dlares a las autoridades y las industrias alemanas y otros pases prestaron 11.000 millones ms 27 El Reichsbank utiliz estos dlares para pagar reparaciones a las Potencias Aliadas. Algunos fueron directamente a Inglaterra; otros a Francia, que los utiliz para pagar a Inglaterra sus prstanios de guerra. Inglaterra y los otros aliados europeos destinaron Iamhicn los fondos al pago de sus deudas al gobierno norteamericano. Las reclamaciones intergubernamentales vironse as parcialmente integradas en tina relacin con el capital de inversin privado. Los pagos de la deuda de Europa tendieron a expandir anormalmente la base crediticia norteamericana, haciendo accesibles a los inversionistas norteamericanos ms fondos an para prestar a Alemania y a los otros pases europeos. El flujo circular de pagos se mantuvo as precariamente y sin ninguna esperanza de que tuviese un funcionamiento continuado. Los valores necesarios pan cumplimentar la deuda no existan. Como deca Keynes: Los aliados europeos, despus de haber arrebatado a Alemania sus ltimos vestigios de capital de trabajo, en oposicin a los argumentos y a las apelaciones de los representantes financieros norteamericanos en Paris... se vuelven luego a los Estados Unidos en busca de fondos para rehabilitar a la vctima en suficiente medida como para permitir que la expoliacin vuelva a iniciarse en un ao o dos. 28 Para Alemania y para los Aliados, escriba otro comentarista, el ǜnico incentivo del pago es la posibilidad de obtener nuevos prstamos privados que de otro modo no obtendran . El dinero norteamericano estaba representado desde el principio por la suma que podamos persuadir a nuestros deudores a que nos pagaran, aunque no podamos permitirnos que nuestras demandas fuesen tan elevadas como para impedir el ajuste y para dilatar y retrasar la restauracin del comercio internacional. Tuvimos que tener en cuenta los valores relativos de las viejas deudas y de los nuevos negocios 3. Durante 1928-29 el flujo circular de pagos entre los Estados Unidos y Europa comenz a interrumpirse, primero por el descenso de las compras privadas norteamericanas de bonos extranjeros cuando las inversiones se incrementaron dentro de los propios Estados Unidos como consecuencia del boom del mercado de valores; luego por el derrumbe del mercado que elimin cualquier posibilidad de prstamo; finalmente por la Gran Depresin, a su vez producto de la imposibilidad de escalar la deuda hasta el infinito. El primer gran aumento de las deudas intergubernamentales lleg a su fin en una bancarrota a escala mundial. El principio del fin de esta era, escriba Walter Lippman en 1934, vino' en 1928 cuando los inversores norteamericanos abandonaron los bonos 27. The United States in World Affairs: 1931, p. 145. 28. The Economic Consequences of the Peace, p. 284. 29. FRANK H. SXMONDS, Debt Settlements., American Review of Reviews Vol. LXXIII (Feb., 1926), p. 155, cita de Gerould y Hurnbull, op. cit., p. 423. 30. Idem., p. 425. 46 extranjeros en favor de los valores norteamericanos, buscando un aumento de sus ganancias. El mismo fenmeno arrastr los fondos europeos al mercado norteamericano. La cesacin del prstamo aport oro para equilibrar las cuentas. El efecto combinado fue el de forzar a una contraccin del crdito en el mundo exterior que socav los precios del oro. Un ao ms tarde los precios internacionales se derrumbaron con tal rapidez que desequilibraron la posicin de los deudores. Esto, a su vez, forz una posterior contraccin del crdito e hizo girar precios y crditos en un crculo vicioso de deflacin. La depresin que se haba iniciado en rincones alejados del mundo en 1928 alcanz a los Estados Unidos y a Europa en 1929-30.11 La ilusin de que Europa haba satisfecho sus deudas de guerra y sus reparaciones en una base aceptable mediante prstamos de los inversores norteamericanos se tambaleaba. Lo que haba sucedido realmente era que ellos estaban apoyados en una estructura cada vez ms frgil de deuda privada. Era una estructura que slo poda mantenerse si se escalaba cada vez ms. En junio de 1931 la estructura se derrumb, amenazando con arrastrar en su cada todas las deudas pblicas y privadas de Alemania. 32 El 5 de junio de 1931 Alemania apel al mundo para que cesase en sus demandas de pagos por reparaciones de guerra, y el presidente Hoover propuso un aplazamiento de un ao en todos los pagos de deudas intergubernamentales. El 20 de junio de 1931 se lleg a un acuerdo de aplazamiento mediante el cual fueron congeladas todas las obligaciones a corto plazo de Alemania, tanto las privadas como las gubernamentales. Londres se convirti entonces en el foco de la inquietud mundial. Sus valores lquidos en Alemania estaban congelados. Se produjo un desequilibrio en la libra esterlina a principios de julio. La tasa de cambio de la esterlina qued dislocada, y los valores monetarios de Europa comenzaron a derrumbarse bajo el peso de las deudas acumuladas en la dcada precedente. Cmo podra haberse evitado esto? Desde luego, difcilmente podra reprocharse al gobierno alemn no haber consagrado todos sus esfuerzos a satisfacer sus obligaciones. A travs de la dcada de 1920 poco se habl de suspender estos pagos, y los partidos polticos alemanes se consagraban a trazar sistemas para poder cumplir con los compromisos de las deudas del pas 33. Los Aliados europeos intentaron tambin cumplir lealmente con sus compromisos de pago. No quiere esto decir que fueran inocentes en sus relaciones con Alemania. El gobierno Poincar en Francia fue especialmente vengativo, y despus de ocupar el Ruhr en 1923 replic con las siguientes palabras a la protesta britnica por tal acto: 31. The United States in World Affairs: 1933, (New York, 1934), . xi. 32 The United States in World Affairs: 1931, p. 162. 33. Vase, por ejemplo, Verhandlun gen tier Sozialfsierungs-Kommission iiber die Reparationsfragefl, 2 vols. (Berlin, 1921). 47 a Ojo por ojo y diente por diente. En estricto acuerdo con el precedente establecido por Alemania en 1871, el distrito del Ruhr slo ser liberado cuando Alemania pague. El Reich debe ser colocado ante una situacin tal que prefiera el cumplimiento del Tratado de Versalles a las condiciones creadas por la ocupacin. Debe cesar incondicionalmente cualquier resistencia alemana, y sin ninguna compensacin. La capacidad de Alemania para satisfacer el pago de sus deudas no puede establecerse de ningn modo, dada la confusin actual que reina en su economa. Adems, es absurdo lijarla de un modo definitivo, dados los continuos cambios que se producen. El gobierno alemn nunca reconocer la justeza de ninguna cantidad, y si lo hace rechazar su decisin al da siguiente. En 1871 nadie se preocup si Francia consideraba el Tratado de Frankfurt justo y si consideraba posible su ejecucin. Y qu hay de la investigacin a realizar por especialistas imparciales sobre la capacidad de pago de Alemania? Qu significa imparcial? Quin va a elegir a los especialistas? Los Aliados fueron despiadados en sus mtodos para cobrar sus tributos a los alemanes, pero actuaban como si estuvieran ante un caso de fuerza mayor creado por la insistencia norteamericana en cobrar hasta el ltimo cntimo, incluidos los intereses, de los prstamos realizados por los Estados Unidos. Dado que el gobierno de los Estados Unidos era en ltimo trmino el principal acreedor de todas las deudas de guerra, a l y a su poltica deben atribuirse los fracasos en el logro de una solucin realista. Respecto al endeudamiento del mundo, los Estados Unidos haban adoptado una doble medida. Segn el Plan Dawes, Alemania estaba protegida contra la ampliacin de la carga real de sus pagos por reparaciones por una cada de los precios mundiales de los artculos respecto al dlar o, ms exactamente, respecto al oro. El Plan Dawes estipulaba que: El gobierno alemn y la Comisin de Reparaciones tienen cada uno de ellos el derecho en cualquier ao futuro, en el caso de que el poder general de compra del oro respecto a 1928 se haya alterado en cantidad superior a un 10 %, a pedir una revisin en la sola y nica base de tal alteracin del valor del oro, y que despus de la revisin, la base alterada debe mantenerse hasta que se haga otra reclamacin por cualquiera de las parles por haberse producido un nuevo cambio, respecto al ao en que se realiz la alteracin, superior a un 10% n En parte, esta provisin del Plan Dawes reconoca que las sumas de los pagos por reparaciones de Alemania, tal como el plan las fijaba, era el mximo absoluto que los Aliados 34. CARL BmtGMAN, The History of Reparations (New York, 1927), p. 200. 35. HAROLD C. MOULTON y LEO PASVOLSKY, War Debts and World Prosperity (Washing ton U. C.: The Brookings Institution 1932), p. 168. 48 podran exigir. Estaba, en realidad, por encima de la capacidad de pago de Alemania. Desde luego, cualquier incremento del valor real de la deuda de reparaciones empobrecera a Alemania hasta el nivel de la extenuacin nacional. De ah la proteccin concedida a Alemania en el caso de que los acuerdos de pago se volviesen contra ella, en el caso de que los valores de cambio de las exportaciones de mercancas y los pagos fijados en marcos oro de las reparaciones se alterase. No se acord un tratamiento similar respecto al pago de las deudas aliadas a los Estados Unidos. Los Estados Unidos se negaron incluso a considerar que, dada una cada de los precios mundiales -un aumento del valor del oro en su relacin con las mercancas-, las deudas interaliadas, que eran sobre todo las deudas britnicas a los Estados Unidos, no poda pagarlas Inglaterra ms que las reparaciones Alemania. Los Estados Unidos siguieron as la poltica de tratar a Alemania, el reciente enemigo, como un pas necesitado de proteccin frente a los efectos de una cada de los precios, y de tratar a Inglaterra, el reciente aliado, como una nacin que deba hundirse si se produca una cada de los precios mundiales. El reciente enemigo habra de convertirse en un protegido de los Estados Unidos; el reciente aliado deba recibir un castigo. El aliado era la mayor potencia imperial del mundo, y Alemania su reciente rival por la supremaca imperial, y esto justificaba los hechos: los Estados Unidos haban posado codiciosamente sus ojos sobre el Imperio Britnico. Para devorar el Imperio, los Estados Unidos deban primero disgregarlo. Inglaterra no deba disfrutar de los frutos de la victoria; Alemania deba alzarse de nuevo como rival de Inglaterra; esta misma poltica, u otra muy semejante, habra de repetirse despus de la Segunda Guerra Mundial. Inglaterra fue hecha responsable del pago a los Estados Unidos de reparaciones alemanas equivalentes a Blgica, Francia e Inglaterra, pudieran o no los alemanes cumplimentar tales pagos. La deuda inglesa incrementara su valor real si los precios de los artculos bajaban. La deuda a Inglaterra, a la vez directa e indirecta, haba de mantenerse substancialmente en funcin de su equivalencia en mercancas. La deuda mundial se haba convertido en instrumento de poder para los Estados Unidos contra su nico rival, el Imperio Britnico, y como instrumento de poder fue utilizada. El hundimiento del mercado de valores de 1929 extingui grandes reservas de capital nominal, reduciendo as a cero las fuentes internacionales de prstamos. En 1931 la deuda nacional a corto plazo se redujo entre un 33 y un 40 %, retirndose unos 60.000 millones de dlares del uso comercial en los pases deudores 3. La reduccin habra sido mucho mayor si los acuerdos de aplazamiento no hubieran congelado los prstamos a corto plazo a Alemania. El efecto fue de todos modos violentamente deflacionario; los precios mundiales y el comercio internacional 36. The United States in World Affairs: 1932 (New York, 1933), p.109. a 49 se hiiiulieroii. Los pases extranjeros no podan obtener cambio extranjero para ctlrnpliinentar el pago de las deudas intergubernamentales, fuese increiitcntaudo sus exportaciones o acudiendo a la obtencin de nuevos prstautios en el sector privado. Alemania era casi incapaz de obtener prstamoN en el exterior y, en consecuencia, redujo sus pagos por reparaciones. En 1932, Alemania redujo sus pagos primero a la mitad y despus en un 70 %, Y, mientras tanto, el intento britnico de continuar pagando su pinte de las deudas interaliadas, pese a la lentitud con que Alemania satisfaca sus deudas por reparaciones, desequilibr la libra esterlina, disminuyendo su valor al mismo tiempo que se derrumbaban los precios britnicos. El declinio de los precios mundiales colaboro al incremento del peso real de la deuda de guerra porque las obligaciones de transferencia, medidas en artculos, haban de satisfacer una suma incrementada con la cada del precio de estos artculos respecto al dlar. Dado que una parte de esta deuda se negociaba y se consuma en este pas, nuestro nivel de precios haba descendido en casi un 50 %, doblndose en consecuencia la cantidad real que se exiga en pagos. 37 Aun as, el gobierno de los Estados Unidos continuo negndose a reconocer cualquier conexin entre las deudas interaliadas y los pagos por reparaciones alemanes. Europa insisti en esta conexin en la conferencia de Lausanne en 1932, cuando el primer ministro de Francia, Flerriot, indic que la cancelacin del pago de las reparaciones sin un correspondiente reajuste de las deudas de guerra Aliadas colocara a Alemania en una posicin privilegiada . Alemania propuso un acuerdo final sobre sus reparaciones, y el ministro de asuntos exteriores italiano propuso en julio de 1932 (que las deudas de guerra y las reparaciones fuesen borradas ambas de los libros. Estaba claro que las potencias aliadas no podan obtener ms fondos de Alemania. Por tal motivo procuraban eludir la obligacin de hacer sus propias transferencias a los Estados Unidos. Al final de la conferencia, los aliados aceptaron eliminar las reparaciones alemanas proporcional-mente a la eliminacin que el gobierno de los Estados Unidos hiciera del pago de sus propias deudas. El presidente Herriot anunci en una entrevista en el peridico L'Intransigeant; Lo que debe quedar muy claro es que se ha establecido, sin lugar a dudas, una relacin entre el acuerdo respecto a las reparaciones y la solucin del problema de la deuda con los Estados Unidos. Todo est ahora subordinado a un acuerdo con Norteamrica. Los polticos norteamericanos respondieron acusando a Europa de formar un frente unido contra Norteamrica. Entretanto, el aplazamiento establecido por el Hoover Moratorium 37. JAMES Hnvuy Rocuas, America Weighs Her Gold (New Haven: 1931), p. 201. IAMHS HARVEY ROGERS, The Process of Inflation in France: 1914-1927 (Mew York, 1929). Este libro es concluyente al respecto. 38. The United States in World Affairs: 1932, pp. 142-43. 39. Idem., p. 168. 50 haba expirado el 30 de junio de 1932, un ao despus de su aprobacin El primer pago que dej de satisfacerse fue el de Grecia el 1 de julio. El gobierno griego notific al Departamento del Tesoro que se servira de una clusula de su acuerdo con los Estados Unidos que le permita posponer el pago por dos aos y medio, con un incremento en concepto de intereses sobre la cantidad aplazada de un 4,75 O/a Siguieron el ejemplo otros deudores ms pequeos. Despus, el 10 de noviembre, Grecia no cumpliment su pago de 444.920 dlares que era inaplazable; otras naciones hicieron lo mismo. La cadena de pagos se haba roto. Aun as, el presidente Hoover se neg a atender las peticiones europeas de que se pospusiese de modo ordenado el pago de sus deudas. El 23 de noviembre el Departamento de Estado envi una nota insistiendo en que: Las reparaciones son una cuestin exclusivamente europea en la que los Estados Unidos no se hallan implicados>', y record a los aliados que sus deudas deban considerarse algo totalmente separado de los pagos por reparaciones. Un mes ms tarde, el 19 de diciembre de 1932, el Presidente anunci en un mensaje especial al Congreso que el gobierno se haba negado a aceptar los aplazamientos solicitados: Porque consideramos que tal accin llevara en la prctica a un incumplimiento de la totalidad de los acuerdos; establecera el precedente de un abandono de la poltica nacional de tratar de estas obligaciones de modo independiente con cada nacin; creara una situacin de acuerdo con la cual las deudas habran de considerarse contrapartida de las reparaciones e indemnizaciones alemanas no slo destruyndose as su carcter individual y obligatorio, sino, convinindose adems en una transferencia virtual de las reparaciones alemanas a la cuenta de los contribuyentes norteamericanos; no aliviaran en nada la situacin mundial al no tener en consideracin las fuerzas destructivas que militan contra la recuperacin econmica; no nos parece adecuado someter al pueblo norteamericano a ms sacrificios a menos que existan compensaciones claras. 40 La Gran Bretaa agot su oro en septiembre de 1931. Sus tentativas de cumplimentar la deuda con los Estados Unidos haban tenido como, consecuencia, primero, una deflacin de sus precios domsticos debida, sobre todo, a las necesidades presupuestarias del gobierno de elevar el equivalente en libras esterlinas de sus deudas al gobierno norteamericano; luego, pese a esta deflacin, a un colapso de su moneda frente a las de otras naciones a la hora de convertir las libras esterlinas en dlares. Este aspecto de la transferencia de la deuda fue un problema que desequilibr las economas europeas an ms que el problema presupuestario. El Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos observaba que: En Gran Bretaa, Yugoslavia, Finlandia, Grecia y otras naciones deudoras se ha producido un incremento adicional como consecuencia de la depreciacin de la moneda. Con la libra esterlina a la par, el Tesoro Britnico 40. Idem., pp. 177-372. 51 necesitaba 20 millones de libras para comprar los dlares suficientes con que pagar la cuanta de la deuda y los intereses en diciembre de 1932. Con la libra esterlina a 3,22 dlares se